En casi el 100% de los proyectos de interiorismo, los propietarios tienen muebles ya adquiridos que o bien por cariño o porque están en buen estado o por coste no pueden reemplazar. Y no me estoy refiriendo a esas magníficas piezas atemporales, que o bien por su calidad, estética o antigüedad realzan un espacio, y que como interiorista recoloco en el nuevo espacio sino a mobiliario funcional que un día compraron para solucionar una necesidad y que ahora hay que reaprovechar.
En este caso un dormitorio infantil de niña pasaba a ser un dormitorio juvenil para su hermano mayor... El espacio era mayor aunque alargado pero los gustos y necesidades completamente distintos. Procuro introducir los intereses, gustos y preferencias de esos "pequeños clientes" en los proyectos, e intento animar a que los padres acepten (algunas) de esas sugerencias. En este caso el azul y el gris, no en su gama más clara y luminosa sino potente.
Por ello me decanté por pintar tres paramentos en blanco y en destacar el mobiliario blanco. Muchos de los muebles fueron reaprovechados, al no poder encontrar el fabricante original cambiamos baldas y cajones en fucsia por otros en gris realizados por mi carpintero, así como una amplia mesa más grande para las horas de estudio. Ahora tiene dos camas en línea que durante el día pueden usarse como sofá para leer o jugar, y mucho almacenaje.
Espero os guste el cambio.
Noelia Villalba www.interioristazaragoza.es