
Las ideas centrales de los salones, creados como serenos santuarios inspirados en la tradición de las casas rurales de una sola habitación, son la comodidad y el descanso. En la base de la filosofía rural se encuentran estas dos claves, así como la necesidad de escapar de un mundo que tiende a estar cargado de tensiones y estrés. El estilo rural tiene que ver con un modo de vida cuyo principal ingrediente se basa en rodearse de un entorno acogedor.
Las habitaciones para relajarse y residir en ellas el "mantra" de los que buscan el refugio en el campo- se encuentran en tipos de casas muy distintas. Desde un elegante ático situado en el bullicioso centro de una ciudad hasta una remota casita de piedra en medio de un bosque o refugio rural bañado por el sol, el concepto del campo ha desempeñado durante muchas décadas un papel clave en la dirección que ha tomado el diseño y la decoración de los espacios creados para vivir.

Sin embargo, un salón que resulta cómodo y acogedor en un lugar del mundo puede resultar agobiante y no quedar bien en otro. Así, las personas que viven en regiones muy frías intentarán crear un acogedor santuario con chimenea encendida, mesas y paneles para revestir las paredes realizados en madera desgastada, grandes y mullidos sofás y sillas, así como con cortinas en telas gruesas de bonitos colores. En cambio, en los lugares calurosos y húmedos se procurará lograr un refrescante refugio de pavimentos cerámicos, paredes de colores claros, ventiladores en el techo y ventanas con contraventanas o cubiertas con cortinas de telas muy finas, como la muselina, el lino o la seda.

La decoración de un salón que rinde homenaje al estilo rural no tiene por qué ser una imitación teatral inspirada en el pasado o en las tradiciones rurales populares: telas gastadas con estampados de rosas, papeles pintados con flores en paredes y techos, pintura desconchada en todas las superficies posibles y simples muebles de estilo vernacular realizados en roble o en olmo. La sencillez y la inocencia del campo también se pueden encontrar en una visión más sofisticada, atrevida y moderna.
En este sentido, podemos recurrir a las líneas puras de una mesa de aluminio moldeado, a un lujoso sofá tapizado en cuero desgastado, a una chimenea de estilo rural que a primera vista parece de piedra natural pero que, en realidad, se ha construido hábilmente con materiales artificiales, a una pared pintada en tonos crema sobre la que se ha colocado un cuadro abstracto lleno de color, a una llamativa lámpara o a unas vigas del techo hechas con viejas traviesas de vías del tren.
Del libro 'Estilo rural', editado por Blume.