
Ya sabes que siempre nos gusta hablar de construcción, decoración y diseño sostenibles. Hoy queremos centrarnos en el concepto de casas y edificios energéticamente eficientes: “Passive House“.
Las casas pasivas o Pasive Hause (también conocidas como passivhaus) son cada vez más comunes en Europa, aunque este concepto de casa pasiva es muy nuevo en nuestro país, cada vez hay más edificios nuevos que se ocupan de este tema.
¡Quédate! porque en este artículo vamos a hablar un poco más en profundidad sobre ello.
Una Passive house es un método de construcción basado en características arquitectónicas bioclimáticas combinadas con una eficiencia energética muy superior a la que ofrecen los edificios tradicionales. Una casa pasiva es una casa que prácticamente no necesita energía para calentarse o refrigerarse.
El término “Pasive house” procede del concepto de refrigeración pasiva, una forma de generar frío o calor sin necesidad de utilizar elementos mecánicos para conseguir una temperatura ambiente confortable en la casa durante todas las estaciones.
Esta refrigeración pasiva se consigue mediante las características y elementos básicos de un edificio combinados con un sistema de ventilación eficaz.
El resultado es una casa con muy poca energía, una factura energética reducida en un 70% y una temperatura ambiente ideal durante todo el año.
En primer lugar, el Passive house busca calentar la casa de forma natural. La clave es la orientación de la casa para absorber la mayor cantidad de luz natural posible durante todo el año. Para ello, es necesario equipar el edificio con ventanas de triple acristalamiento. Además, para calentar la casa, esta utiliza tu presencia y tu calor corporal, sumándolos al calor producido por otros aparatos para calentar la casa.
Sin embargo, no basta con calentar la casa, también es necesario mantener el calor dentro y evitar que se escape. Aquí es donde los puentes térmicos juegan un papel importante. Esto ocurre cuando el calor o el frío de una zona de la casa se escapa a otras zonas, lo que provoca un mayor consumo en el proceso de calefacción o refrigeración de una zona (es decir, puede ser necesaria casi toda la casa para calentar una habitación). El diseño de la casa debe ser tal que se mantenga caliente en invierno y fresca en verano.
Por último, será necesario instalar un sistema de ventilación mecánica que permita la circulación de aire caliente o frío para aprovecharlo.
El principal atractivo de la casa pasiva es el ahorro en todos los ámbitos en los que utilizamos energía: desde la calefacción/refrigeración de una casa hasta el agua, la electricidad y otros consumos. Cuando se trata de viviendas rurales, el consumo de energía suele ser un dolor de cabeza para muchos propietarios.
Al renovar o diseñar de forma eficiente, no sólo se reduces el consumo de energía, sino también el de agua, se emite menos CO2 y se genera menos contaminación ambiental. Por lo tanto, ayuda a mantener su impacto medioambiental individual lo más bajo posible. En algunos casos (pero no siempre), se puede incluso alcanzar el objetivo de cero emisiones.
El grado de ahorro depende del tipo de casa y de si fue construida como Passive house desde el principio o tuvo que ser renovada. En cualquier caso, nunca tendrás una caldera rota, ni tendrá que comprar leña o reparar el aire acondicionado. Nunca tendrás que usarlos si la casa está perfectamente diseñada por un buen estudio de arquitectura.
Desde que la Unión Europea publicó la Directiva Europea 2010/31, cada vez más propietarios de viviendas han empezado a construir una casa pasiva. En virtud de esta disposición normativa, los países de la UE están obligados a construir edificios de energía casi nula a partir de 2019 para los edificios públicos, y a partir de 2020 para casi todos los edificios nuevos.
La Asociación Internacional de Passive house (iPHA) se encarga de certificar que se trata de una casa respetuosa con el medio ambiente, además de garantizar los límites y requisitos que deben cumplir las casas pasivas.
Un consumo de calefacción de 15 kWh/(m²a) (el doble de energía para refrigeración), y 120 kWh al año para uso doméstico (agua caliente, plancha, microondas, frigorífico, TV…). Incluso se espera que estas cifras disminuyan con el tiempo. El consumo de energía primaria convencional no debe superar los 120 kWh/(m²a), pero en el futuro el suministro de energía renovable (FER) no debe superar los 60 kWh/(m²a). Las casas pasivas deben ser herméticas, con una tasa de cambio de aire limitada a n 50 = 0,6 / h.
Su construcción debe ser llevada a cabo por arquitectos, diseñadores, albañiles y cualquier persona involucrada en el diseño que tenga la formación adecuada para poder construir una casa pasiva distintiva.
Cada casa depende de la región del mundo donde se va a construir, lo que requiere un estudio de varios parámetros, como
El comportamiento de los inquilinos es crucial. Elegir la ropa adecuada puede evitar que se encienda la calefacción.
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