Con la llegada de un nuevo año, es habitual que los analistas se lancen a especular con el devenir evolutivo del mundo de la decoración. El diseño de los interiores se ha convertido en un núcleo de progresión constante donde las personas poder encontrar nuevas soluciones que se adapten sus necesidades.
En la intersección del diseño, la arquitectura y la artesanía, los laboratorios de futuros realizados con varias escuelas internacionales de diseño, con profesionales y estudiantes de más de 90 países, aportan líneas guía muy definidas. Nos aventuramos a pronosticar la entrada en una nueva era, la era de los espacios hiperactivos.
En la actualidad, es habitual diseñas espacios que contienen dimensiones especiales que generan estímulos, cuidan de nuestra salud y pueden crear sensación de calma. Para conseguir estas sensaciones, los diseñadores hacen uso de avances tecnológicos, proponiendo espacios que se interrelacionan directamente con las personas.
Hoy toda oficina, residencia, o espacio público -restaurante, hotel o tienda-, no es debe ser espacio pasivo, los nuevos códigos dictan que debe haber interactividad con los habitantes o visitantes, son los nuevos:
Más allá de los espacios que generan experiencias, los espacios que estimulan la creatividad, la imaginación o provocan interacción.
Asombran y activan.
Espacios escenográficos preparados para el juego, mental y físico.


Más allá de los espacios relajantes donde se debe hacer un esfuerzo mental para situarse, el paso más allá del 2023 son espacios estudiados para provocar tranquilidad inmediata, bajan revoluciones y calman.


Más allá de los componentes saludables de la nueva generación del diseño unido a la salud, el siguiente paso incide en las nuevas dinámicas laborales, sean en oficinas o casas. Nuevos diseños que promueven una innovación centrada en la mejora definitiva de cada elemento del mobiliario, la iluminación o la ambientación.


Nota de prensa e imágenes de Silestone institute