A veces parece que decorar una casa es una tarea sin fin y yo la verdad es que estoy encantada con que sea así, de esta forma siempre encuentro un hueco para mover algún mueble, colocar una nueva decoración...y entonces el menos es más se convierte en cada día necesito más espacio.
La verdad es que siendo realista, en 60 m, para una familia de tres es prácticamente imposible vivir bajo este maravilloso lema que nos dio Mies Van der Rohe. Y de las necesidades de una vivienda real surgen la mayoría de los diy que os ofrezco.
Ya os comenté cuando hice las macetas de cemento que de repente a mi chico le había dado por regalarme plantas y verdaderamente no tenemos mucho espacio para ponerlas. Las tenía apiladas sobre una mesa de rincón, que, al final, ni se veían las plantas, ni la mesa. Y cuando en el suelo no tienes sitio pues el mejor recurso es recurrir a las paredes. Como aquí no tiramos nada, tenía por ahí bailando unas tablas de roble que habían formado parte de un antiguo baúl, siempre vi claro que su destino final iba a ser este pero el cómo aún sin determinar.