
Ya sabéis que desde esta semana, en Blanco y de madera ofrecemos servicios de asesoría de decoración, así que si os encontráis en una situación como la suya, aquí nos tenéis!
Lo primero fue buscar tonos suaves para las paredes ya que es un piso que no recibe demasiada cantidad de luz. Además, si recargábamos los espacios, podríamos conseguir que parecieran demasiado pequeños o anticuados y no queríamos conseguir ese efecto.
Carta de colores en mano (y por recomendación del señor pintor -mi novio-), nos decidimos a pintar la pared de la cabecera de la cama en un azul muy suave que resaltaba la luz que entraba por la ventana.
Las otras tres paredes las pintamos de blanco. Así harían un contraste perfecto con el armario empotrado de color wengué.
En cuanto tenga las fotos, os enseñaré el resultado. Mi trabajo finalizó a los pocos días, pero el dueño está ultimando detalles que quedaron pendientes de la obra, y me gustaría hacer una fotos buenas con todo el trabajo terminado (espero poder hacerlas prontito).
Mientras, os dejo con unas habitaciones en tonos azules para que os sirvan de inspiración. No se si finalmente me decidiré a pintar la mía en este tono porque no me combina con las cortinas... pero todo será comprarse una nuevas también, no?












