El tener niños no significa tener una casa que no esté a tu gusto o que lo esté, pero siempre desordenada y hecha un desastre. Tampoco es cuestión de tener una casa museo, en la que no se deje entrar a los niños en ninguna habitación más que en la suya para que no estropeen nada. Todo es mucho más fácil si los niños pueden entrar en cualquier estancia de la casa y que estos espacios sean amistosos con los niños o como se suele decir espacios "child friendly". Existen muchas soluciones, bonitas, funcionales y resistentes para poder vivir con niños y tener la casa que quieres.
Una buena lectura e inspiración sobre decoración y educación es el libro de Anita Kaushal "En casa" de la editorial Blume.
Muchos niños cuando llegan a casa se deshacen de abrigos, calzado y mochilas según entran, por lo que es recomendable tener un sistema de almacenamiento que les resulte accesible y divertido. Que a ellos mismos les guste guardar las cosas.
Los espacios abiertos son una buena solución cuando se tienen niños. Cuantos menos cerramientos, muros y recovecos mejor. Por eso, las cocinas abiertas al salón son una buena idea, para tener los espacios comunicados y tener siempre a los niños a la vista. En la cocina es muy importante que los objetos y productos peligrosos estén guardados de forma que no puedan acceder a ellos, por lo menos cuando son muy pequeños. Una barra puede hacer de separación entre los dos ambientes. Los taburetes de cocina son una opción para que los niños se sienten a una distancia prudencial de los fuegos y estén con nosotros haciendo sus deberes o sus juegos. Los taburetes siempre mejor con respaldo y con las patas reforzadas, que proporcionen una buena estabilidad y seguridad.
También se puede crear como separación una barra baja que haga de mesa de comedor en la que se combinen sillas de comedor, taburetes bajos y alguna silla más adecuada para ellos.
El salón tiene que ser un espacio en el que puedan convivir niños y adultos disfrutando de él por igual. Los sofás con fundas lavables son una buena idea. Textiles resistentes, mesas bajas en las que ellos puedan pintar o incluso reservarles un rincón en el salón donde puedan jugar. 
El salón debe servir para relajarse pero también para jugar. Tener soluciones de almacenamiento ingeniosas es importante para que al final del día quede todo recogido.




