El tener un compostero en casa es muy beneficioso para todos, y puede ser un proyecto divertido para los niños o para la gente curiosa. Es una forma de ahorrar dinero, de reducir nuestra huella de carbono y de devolver nutrientes a la tierra.
Nosotros comenzamos el nuestro hace casi un año y estamos asombrados de lo bien que funciona y como nos ha permitido reducir nuestros desperdicios.
El compost o abono es básicamente el producto que se obtiene de la descomposición de residuos orgánicos como restos de comida (frutas y verduras), hierbas, tierra, etc. Es una excelente forma de reducir los desechos que producimos, a la vez que aprovechamos los desperdicios para ser devueltos a la tierra.
La descomposición se genera por la reproducción masiva de bacterias, hongos y micro-organismos. Cuando los residuos orgánicos se descomponen, habremos obtenido un fertilizante natural.
¿Por qué deberíamos compostar?
Cuando la basura se envía a vertederos, el aire no puede llegar a los residuos orgánicos, haciendo que al descomponerse se genere metano (un gas nocivo) causando efecto invernadero y dañando la atmósfera de nuestro planeta.
Por el contrario, cuando estos desechos se convierten en abono en un compostero casero o comunitario, el oxígeno ayuda a la descomposición y a penas libera gas metano. Al cabo de unos 6-9 meses, se obtiene un fertilizante libre de químicos.
Ventajas de compostar
¿Cómo compostar?
Existen muchos tipos de formas de compostar, yo les voy a contar sobre la que nosotros utilizamos, el vermicompostaje, a veces llamado también “lombricultura”:
Se hace en un contenedor y se utilizan lombrices para producir humus (caca) de lombriz de los restos orgánicos. Las lombrices se pueden comprar por internet, en un vivero de plantas o en una tienda de cebos.
Se recomienda el uso de la lombriz roja californiana. Se supone que el uso de lombrices “normales” de tierra no funciona tan bien porque tardan más tiempo en reproducirse y no son tan eficientes. La verdad, nosotros hemos venido usando las de tierra y nos han funcionado bien.

Tomamos varios periódicos y papeles viejos y los cortamos en tiras largas y de unos 2 cm de grosor. También unos cartones que los rompimos con las manos para hacer pedazos pequeños. Todo esto, para hacer una base inicial, la camita de las lombrices.
Lo humedecimos un poco y fuimos agregando un poco de tierra de unas macetas que acabábamos de replantar, algunas hojas de jardín y césped que habíamos podado.
Al agregar la tierra de las macetas, ya ahí habían unas cuantas lombrices y fue entonces cuando comenzamos la “cacería” por el jardín. Levantando macetas y viendo por todos lados, cada lombriz que conseguíamos la fuimos metiendo en el compostero. Sé que suena a mucho trabajo, pero la verdad no fue tanto, porque a veces nos conseguíamos con cosas como ésta: ¡muchas lombrices juntas!
Ya al tener lombrices y su “casita” lista, comenzamos poco a poco a añadir residuos orgánicos, más que todo de verduras y frutas que íbamos consumiendo.
Cada vez que conseguíamos más lombrices, las llevábamos al compostero y una o dos veces por semana íbamos añadiendo más residuos orgánicos. Estando siempre pendientes de que se mantuviera húmedo, si hacía falta se mojaba un poco.
Al cabo de casi un año, este es nuestro compostero hoy en día…
El vermicompostaje crea también una especie de té de compost (escurrimiento del agua), hay quienes dicen que se puede utilizar como fertilizante adicional y hay quienes recomiendan no hacerlo. Yo honestamente no creo que sea malo ya que seguramente va a tener los mismos minerales que el resto de lo que está en la pila, así que lo veo como un uso adicional, pero tampoco es que se le saque mucho.
David le abrió esta tapita por debajo, para ayudar a drenar el líquido. Y es muy cómodo para meter la palita e ir sacando la tierra (compost) que vamos necesitando.
En teoría, cualquier materia orgánica se puede compostar, pero hay cosas que los expertos nos recomiendan evitar.
¿Qué cosas no debería compostar?
¿Qué cosas puedo compostar?

Nosotros conseguimos muy práctico tener una pequeña papelera en la cocina que la utilizamos exclusivamente para restos orgánicos. La vamos vaciando en el compostero cada 2 días o según vaya siendo necesario. Durante los meses de verano, es necesario vaciarla más frecuentemente a fin de evitar las moscas de fruta dentro de casa.
En un par de semanas nos mudaremos de vuelta a España, le hemos preguntado a unos vecinos si quieren “heredar” nuestro compostero pero lamentablemente no están interesados. Ahora he estado intentando contactar con unos centros ecológicos locales, ojalá alguno de ellos esté interesado, de lo contrario, tendremos que dejarlo acá en el jardín, a riesgo de que los próximos inquilinos no estén interesados en darle uso.
Y tú, ¿tienes un compostero?, cuéntame cómo ha sido tu experiencia.
La foto de las lombrices la saqué de acá