
La avena es un ingrediente versátil que va más allá de la cocina. En cosmética natural, el jabón de avena casero es una solución efectiva para hidratar, limpiar y calmar la piel irritada. Hacer tu propio jabón casero es sencillo, económico y te permite controlar todos los ingredientes que utilizas.

La avena es conocida por sus propiedades hidratantes y calmantes. Este ingrediente natural reduce la inflamación, protege la barrera cutánea y deja la piel suave y luminosa.
Además, al preparar un jabón de avena en casa, evitas químicos agresivos y conservantes innecesarios. Es perfecto para pieles sensibles, con dermatitis o tendencia a la sequedad.

Coloca el jabón de glicerina en un recipiente de metal o cristal. Realiza un baño maría (introduce el recipiente en otro con agua caliente) y deja que se derrita completamente a fuego bajo.
Una vez el jabón esté líquido, incorpora unas gotas de colorante blanco si deseas obtener un tono más opaco. Luego agrega las gotitas de esencia aromática que hayas elegido y mezcla bien.
Incorpora los copos de avena a la mezcla y remueve cuidadosamente hasta que queden bien distribuidos. Asegúrate de que la avena no se concentre solo en una zona.
Vierte la mezcla en moldes de silicona rápidamente, ya que la glicerina se solidifica enseguida. Déjalo reposar entre 2 y 4 horas hasta que el jabón se endurezca completamente.
Ya tienes todo lo necesario para crear tu jabón de avena casero. Este cosmético natural es ideal para regalar, usar en tu rutina diaria o vender si decides emprender un pequeño negocio de jabones artesanales.