Imagina por un momento que alguien te detiene en la calle y te pregunta: "¿Quién hizo tu camiseta?" o "¿De dónde viene realmente lo que comes?". Probablemente no tendrías una respuesta clara. Pues bien, eso es exactamente lo que pretenden los movimientos que nacen bajo el paraguas de estas jornadas de conciencia global, buscando que nos hagamos preguntas que la industria preferiría que no nos hiciéramos.
El asunto es importante porque afecta directamente a cómo consumimos y, por tanto, a cómo vivimos. No se trata de renunciar a la ropa o a comer bien, sino de hacerlo sabiendo qué hay detrás de cada decisión. Un gesto tan simple como informarte antes de comprar puede cambiar el panorama más de lo que crees.
A continuación, te mostramos una selección de recursos que abordan desde distintos ángulos cómo estas iniciativas nos invitan a replantearnos nuestro día a día, tanto en el armario como en la cocina.
Un repaso por la iniciativa que busca transparency en la industria textil y nos anima a conocer las manos que cosen nuestras prendas favoritas.

Aquí verás cómo esta jornada global ha evolucionado desde una simple campaña a un movimiento que cuestiona los modelos de producción de la moda contemporánea.

Te sorprenderá descubrir formas sencillas y accesibles de participar en esta iniciativa sin necesidad de cambiar radicalmente tu estilo de vida.

Todo lo que sucedió durante esta edición específica y cómo las conversaciones alcanzaron a marcas y fabricantes de manera sin precedentes.

Una mirada a cómo esta jornada aboga por cambios estructurales en la forma en que educamos sobre nutrición y relación con los alimentos.

Descubre actividades y recursos prácticos para participar en esta conmemoración desde el hogar, enfocándote en lo que realmente importa: comer mejor.

Un vistazo a cómo años atrás esta iniciativa ya movía conversaciones sobre soberanía alimentaria y acceso a comida de calidad.

Conoce cómo ciudades españolas como Valencia han hecho suya esta jornada, creando espacios de encuentro y aprendizaje en torno a la alimentación consciente.

Tanto si hablamos de ropa como de comida, el denominador común es el mismo: la invitación a ser más conscientes de nuestras elecciones. No se trata de perfección, sino de comenzar a hacer preguntas y demandar respuestas. Eso ya es un cambio.