Año tras año me propongo ver la gala de los premios Goya esperando que no resulte demasiado pesada y he de decir, que pese a su ritmo irregular, no me ha parecido una mala gala. Andreu Buenafuente y Silvia Abril han cumplido como anfitriones, con un monólogo inicial correcto en el que lanzaron alguna que otra puya (y que nerviosos parecían, con las tablas que tienen. Supongo que saber que todo el mundo te está juzgando no ayuda). Buenafuente se trajo a su banda de Late-motiv y también a colaboradores como Berto Romero y David Broncano (con un buen gag estirado más de la cuenta). También un Raúl Pérez irreconocible hizo acto de presencia imitando a Fernando Fernán-Gómez en un sketch bastante random cerca del final de la gala.
Si hablamos de los galardones, El reino de Rodrigo Sorogoyen fue la gran triunfadora de la noche con un total de 7 premios. Rodrigo Sorogoyen fue proclamado el Mejor director del año y Antonio de la Torre por fin recibió su merecido Goya a Mejor actor. Luis Zahera se llevó el premio al Mejor actor de reparto. A estos premios hay que sumarle los de Mejor guión original, Mejor montaje y Mejor sonido.
La sorpresa se dió en la categoría de Mejor película, ya que Campeones se hizo con el premio más importante de la noche. La película de Javier Fesser consiguió un total de tres galardones. Coque Malla se hizo con el Goya a Mejor Canción y Jesús Vidal ganó el Goya a Mejor actor revelación. El actor de Campeones dió el que probablemente sea el mejor discurso de la noche y, más aún, de la historia de los Premios Goya. Emotivo es decir poco. Qué maravilla.