Venerables silenciosos
© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO
El Pino-Roble de Canicosa de la Sierra (Burgos) anda metido estos días tan en jaleos electorales y búsquedas de alianzas como el más jabato de nuestros políticos. De hecho parece que le hubiera entrado algo de envidia al ver tanto “vótame que yo te voto”. Y nada más lejos de la realidad.
En este caso “la culpa” es de sus vecinos, que vieron en el concurso de Árbol Europeo del Año la oportunidad de sacarlo a la palestra y no lo dudaron. Para ellos el Pino-Roble es su monumento natural por excelencia, además de su vecino más longevo, sin lugar a dudas. Y un ser vivo completamente excepcional. Para empezar, porque no se trata de un ser vivo como tal si no de dos: un pino de unos 130 años de edad que vive dentro de un roble de unos 250, dos buenos amigos que funcionan como uno solo. En términos más específicos, un árbol geminado.
Un caso único en el mundo que desde lejos deja con la boca abierta mientras a la cabeza se asoma la idea de un extraño intento de manipulación genética, hibridación vegetal sin precedentes o hechizo fallido de brujas en periodo de aprendizaje. De cerca, el misterio se resuelve: el roble, mucho más anciano que el pino, fue, con las podas y los achaques propios de la edad, ahuecando su grueso tronco hasta quedar convertido en un pequeño corralito que al pino albar le vino divinamente para prosperar al abrigo de la intemperie, mordiscos de ganado y pisotones. Y tanto tanto prosperó que al final ha rellenado el hueco del viejo roble hasta parecer uno. Tanto que es muy posible que el final de esta historia de amistad y camaradería entre árboles termine mal: si el pino continúa ensanchando su tronco es más que probable que acabe por reventar al roble que lo vio crecer. Así son las cosas de la madre naturaleza.
Bueno, el caso es que el Pino-Roble de Canicosa salió vencedor en la fase nacional del concurso, elegido por votación popular como el candidato español para “Árbol Europeo del Año” y ahora anda buscando votos como un descosido para salir vencedor ante los otros 14 árboles singulares presentados por los países que participan en el concurso. La forma de hacerlo es tan sencilla como entrar en la web del concurso -www.treeoftheyear.org- y votar antes del 1 de marzo. Lo bueno de este concurso es que, además del reconocimiento internacional que supone para el ganador y las ayudas que recibe, una de las cosas que más puntúan no es la rareza o espectacularidad de los ejemplares presentados si no la estrecha relación que exista entre los candidatos y los vecinos humanos de su entorno. Y en eso, el de Canicosa puede considerarse ya campeón.
Sea como fuere, todo esto puede convertirse en una excusa estupenda para acercarse a conocer el que ya puede considerarse “Árbol Español del Año” elegido a través de las redes sociales. La forma de hacerlo es tan sencilla como acercarse hasta esta localidad burgalesa de la Comarca de Pinares. El acceso hasta el Pino-Roble se localiza en la salida por la carretera de Navaleno. A 1,2 km del pueblo, en una marcada curva de la carretera arranca la pista que lleva en 300 metros hasta él.
Y ya puestos, y dado que en Castilla y León contamos con un buen catálogo de árboles singulares y bosques centenarios, a continuación proponemos otros 5 lugares hasta los que acercarnos a disfrutar con la compañía siempre impagable de estos “venerables silenciosos”.
01 – EL CEDRO DE LA FRANCESA (Salamanca). Espectacular cedro del atlas -28 metros de alto y 9 de perímetro en la parte central del tronco- al que se calcula entre 120 y 130 años de edad. Aunque se localiza en el interior de una finca privada no es difícil llegar, en unos 3 km, siguiendo la señalización que existe entre la localidad de Béjar y el punto donde fue plantado por la mujer de uno de los ingenieros que trabajaron en el trazado del tren de la Ruta de la Plata a finales del siglo XIX. Y si te gustan los seres vivos con muchos siglos a cuestas te recomiendo no abandonar Béjar sin visitar el Jardín de El Bosque. En su interior encontrarás una secuoya de la misma edad que el cedro y un tejo de finales del XVII.

Ejemplar de cedro del Atlas conocido como Cedro de la Francesa. Se le calcula una edad de entre 120 o 130 años. Se ubica en la Finca de la Francesa, que fue propiedad del ingeniero francés Monsieur Papau que trabajó en el trazado del ferrocarril de Béjar. Senda del Cedro de la Francesa. Béjar. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

Pino Rey. Senda de los Abuelos del Bosque. Sierra de Urbión. Soria. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego;

Cevico Navero desde la encina conocida como La Mata Redonda, a la que se le calculan unos 800 años de edad. Palencia. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Árbol conocido como El Abuelo. Se le calcula entre 800 y 1.000 años. Es el quinto árbol más longevo de España y el más longevo de Castilla y León. Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Tejos centenarios en el interior de la Tejeda de Tosande. Parque Natural de Fuentes Carrionas, Fuente Cobre- Montaña Palentina. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;