Hay muchas mujeres que tienen desde pequeñas, gran ilusión por el día de su matrimonio; pero muy pocas realmente se preocupan por prepararse para el matrimonio mas allá de ese dia. De los hombre ni hablar, pues aunque algunos piensan en tener familia, son muy pocos los que tienen sueños al respecto o siquiera piensan que requiere preparación.
Y llega el tan anhelado día, y la novia esta perfecta, el novio un poco nervioso y en medio de emociones , familia y amigos se da el : SI¡
La tradición dice que la mayoría de los recién casados iremos a tomar una luna de miel; es decir unos días donde aun no tendremos conciencia de la responsabilidad que hemos adquirido.
Pasan esos días y llegamos a la casa. Nosotras somos si o si las que queremos poner el toque de orden y limpieza en el hogar. Y nos esmeramos porque todo luzca “perfecto”. Cocinamos cosas que seguramente antes ni sabíamos que se cocinaban, limpiamos, lavamos ropa, loza, sacudimos y al irnos a la cama todo luce perfecto; excepto los zapatitos del amado esposito en la puerta de la habitación, y ah! el saco que dejo encima de la cama y ups! la crema de dientes botada sobre el sanitario……
OM OM OM… no vamos a pelear, es la primera semana estamos en acoplamiento, y pedimos amorosamente que se nos colabore con el orden de la casa. El sonríe y nosotras también.
Al otro día la historia se repite, y al cabo de dos semanas estamos al borde de nuestra primera pelea de recién casados. Usted quiere devolvérselo a la suegra para que lo termine de criar.
Ellos por su parte, piensan en que de novios no molestábamos tanto, nunca nos mostramos tan obsesivas-compulsivas, incluso algunos que son detallistas van a mirar el calendario buscando que estemos en el día 28 como explicación a nuestro comportamiento.
Alguno de los dos pensó en la tercera persona de esta relación? Yo sinceramente no! y es normal, se nos olvida que nosotras no tenemos el poder de cambiar a nadie y menos al esposo,Solo Jesús que es el intercesor.
Nadie, puede cambiar a otra persona. Cada uno cambia cuando siente la necesidad de hacerlo; por amor al otro, por amor propio, por voluntad o por necesidad. NO se esfuercen por cambiarlos.
Piense en retrospectiva y recordara que durante diferentes etapas o situaciones de nuestras vidas, nosotros mismos hemos cambiado. Recientemente he pensado quien fue esa persona que Dios pensó, soñó que yo seria? Cual seria mi verdadero carácter? cuales serian mis talentos?. Definitivamente mirando hacia atrás, las circunstancias difíciles de salud y emocionales me han endurecido en muchos aspectos y me convirtieron en un ser mandón y terco, algo desubicada en cuanto a lo que realmente quiero hacer en mi vida profesional y con miles de dudas respecto a como ser una buena mamá y más una buena compañera de vida para el esposo que se me entregó como promesa.
Salmo 139: 13-17
13 Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre de mi madre.
14 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
15 Mis huesos no te fueron desconocidos
cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
era yo entretejido.
16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos.
17 ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos!
¡Cuán inmensa es la suma de ellos!
Ese pedacito de Salmo, me recuerda que El ya pensó los mejores planes para nosotros, pero en nuestras fuerzas hemos intentado arruinarlos sin saberlo. Vuelvo a pensar quien era de niña e intento buscarla, porque ahí esta mi esencia. Esta búsqueda no ha sido propuesta por nadie, pero hace parte de mi necesidad de encontrar la felicidad y poder dársela a quienes me rodean.
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