Con toda probabilidad este otoño será tiempo de velar armas en el Camino de Santiago frente a nuestro común enemigo invisible: el coronavirus. La responsabilidad es ahora el mejor escudo y la salud la única reliquia que debemos venerar.
Camino Sanabrés en Otoño
Aún así, y pese a las razonables recomendaciones de no viajar, si algún peregrino decide hacer su Camino de Santiago este otoño, se va encontrar con no pocas complicaciones a la hora de proseguir la marcha.
El Camino se torna imposible nada más comenzar. El núcleo de Roncesvalles se encuentra cerrado, junto a todo el perímetro de la Comunidad de Navarra.
Bajada a Roncesvalles desde el puerto de Ibañeta
Es complicado que lleguen peregrinos desde nuestra vecina Portugal, atravesando el Puente Internacional de Tui, o incluso cruzando en barca la desembocadura del río Miño por Caminha, para adentrarse en territorio español; el 70% de la población de Portugal se encuentra confinada desde el pasado 4 de noviembre.
Valença do Minho vista desde el Puente Internacional de Tui
El viaje por la costa atlántica se me antoja imposible. Todas las comunidades por las que pasa, desde la frontera con Francia en Irún hasta la ría de Ribadeo en el caso del Camino del Norte, tienen cerrado su perímetro o directamente se encuentran confinadas.
Senda costera del Camino del Norte en Santander
El Camino Inglés tiene confinados sus dos puntos de partida: tanto Ferrol como La Coruña son dos de las primeras ciudades que se confinaron en Galicia.
La vía jacobea del Norte por Galicia se encuentra limpia de confinamiento hasta el Concello de O Pino y Santiago de Compostela, si bien está sometida a las restricciones de reuniones y potenciales cierres de lugares donde pernoctar o avituallarse.
La alternativa del Primitivo viene condicionada ya desde Asturias, comunidad que está actualmente confinada, y por la propia ciudad de Lugo cuyo cierre perimetral ya se ha producido.
El Camino Sanabrés está ya comprometido con el cerrojazo de los concellos limítrofes con la ciudad de Orense, la propia ciudad y la vecina población de Verín.
Más atrás retornando por el Sanabrés, como prolongación de la Vía de la Plata, Zamora y Salamanca ya se encuentran confinadas.
Poco queda a salvo de restricciones en una Galicia fortificada ante nuestro común enemigo invisible. ¿De verdad merece la pena este otoño salir al Camino de Santiago? 
Prudencia, paciencia y preparación para la temporada que viene, son las tres P que creo deberíamos asimilar, porque el Camino siempre nos espera a todos, sin dejar a nadie atrás.
Sin embargo, la historia nos enseña que el Camino retornará de nuevo a su esencia, a pesar de todos los males que hoy sufre.
Con anterioridad a la Covid-19, originada por hasta ahora un irreductible coronavirus, hubo otras muchas plagas que dejaron una profunda huella en la historia de las peregrinaciones hacia la tumba del Apóstol Santiago.
Imagen microscópica del coronavirus SARS-CoV-19
Una de las más conocidas es la lepra, aunque ésta no tenga origen en un virus sino en una bacteria. Se cree originaria de Egipto aunque su expansión por el Camino vino después de las Cruzadas, la otra peregrinación más guerrera a Tierra Santa.
A pesar del estricto aislamiento de los leprosos, nunca se les negó por caridad la peregrinación a Compostela en pos de una cura milagrosa a sus terribles dolencias.
Peregrino sobre las calles mojadas de Santiago
No podemos olvidarnos de la rabia, en cuyo “honor” se erigió el Puente de la Rabia de Zubiri, en pleno Camino Francés justo después de la etapa iniciada en Roncesvalles.
Puente de la Rabia sobre el río Arga en Zubiri
En 1347 una misteriosa enfermedad se extendió por Europa y su Camino de Santiago, en poco tiempo sembró el caos y la destrucción a lo largo y ancho de la ruta jacobea, convirtiéndose en la perfecta correa de transmisión de la epidemia.
Desde entonces la peste negra se transformó en la inseparable compañera de peregrinación de nuestros antiguos romeros, hasta su último zarpazo allá por el siglo XVIII.
Hasta el siglo XIX no se superó la creencia sobre su origen sobrenatural, y ante la amenaza de un nuevo brote se impulsó el método científico para desentrañar el enigma, que resultó ser una bacteria que afectaba a ciertos roedores que transmitían a través de parásitos como las pulgas, la cuales a través de su picadura, inoculaban el vacilo al hombre.
Doktor Schnabel von Rom, médico de la peste negra
No hablo de turistas sin escrúpulos, ni de energúmenos, pícaros, granujas, usureros, antiguos maleantes y bandidos.
Me refiero a aquellos seres vivos que viven a costa del cuerpo de nuestros esforzados peregrinos, por centrarnos en el Camino.
Se pueden contraer a través de la picadura de insectos, por vía sexual o sencillamente al comer o beber agua en mal estado. Todo ello por desgracia existía en abundancia en nuestro viejo Camino de Santiago.
Fuente del albergue de Carmen en Barbadelo, Camino Francés

Albergue en Carrión de los Condes
La historia nos enseña que no pocas enfermedades asolaron el Camino de Santiago, a pesar de ello la ruta jacobea ha llegado a nuestros días sana y salva, tan vigorosa como en sus inicios allá por el siglo IX.
Las condiciones de salubridad y los avances técnicos del siglo XXI, nos permiten afrontar la nueva pandemia del Camino con infinitas garantías en relación con nuestros antepasados peregrinos.
Si ellos sufrieron siglos hasta vencer epidemias que creían sobrenaturales, a nosotros nos quedan meses para volver con total seguridad de nuevo al Camino de Santiago.
Hagamos de la paciencia una virtud, no es el momento de viajar, es época de preparar nuestra nueva aventura peregrina para más allá de este otoño, cuando la primavera inunde las sendas del Camino de Santiago.
¡En Woman To Santiago os esperamos con nuevas fechas para ir en grupo o A tu aire!