El primer submarino de propulsión eléctrica es una de las maravillas de la ingeniería que uno tiene que ver al menos una vez en la vida, y en este caso, si queremos contemplarlo, nos tendremos que desplazar hasta el museo naval de Cartagena, donde está expuesto después de la profunda restauración que ha sufrido.

El edificio que alberga el Ayuntamiento en la ciudad de Cartagena es una auténtica maravilla de estilo modernista, que nos hace pensar en las construcciones de otras ciudades, como Barcelona o Valencia, donde también se encuentran muchas representaciones modernistas.
Este precioso edificio con fachada de mármol, ha sido recientemente restaurado, y muestra actualmente su mejor aspecto, por lo que os recomendamos no perdéroslo.
Aunque no pudimos visitarlo porque se encontraba temporalmente cerrado cuando realizamos nuestra visita a Cartagena, pudimos hablar con varias personas que lo habían visitado y que nos contaron algunas de las maravillas que este museo alberga.
En este edificio se pueden encontrar algunos de los tesoros que se han ido recuperando a lo largo de los años del fondo marino, y algunos de ellos son auténticas maravillas. Desde los tesoros fenicios enterrados en el fondo del mar durante largo tiempo; hasta los más recientes, como restos de vajilla de un barco del siglo XIX, podemos encontrar múltiples registros de la vida a bordo de las antiguas naves que circulaban por los mares.

Este insólito rincón de la ciudad, muestra en una esquina profusamente decorada, un pequeño altar dedicado a la Virgen de la Soledad.
El altar no es de nueva creación, sino que lleva varias decenas de años en el mismo punto de la ciudad, mostrando la entrada al antiguo barrio de pescadores de Cartagena, que hoy día ha prácticamente desaparecido para liberar los restos del teatro romano.
Un precioso teatro romano, cuya visita es altamente recomendable, y que es un buen reflejo de la historia de Cartagena, ya que a lo largo de los años ha sufrido múltiples usos y transformaciones. Una de las más visibles, y que llama profundamente la atención, es la catedral de Cartagena, cuya puerta se erige entre los muros de este teatro.

Ubicado en la calle Balcones Azules, es solo una de las múltiples muestras de arte urbano que ofrece la ciudad.
Entre estas obras de arte urbano encontramos no solo murales, sino también antiguas tiendas en la que el spray ha servido para reflejar antiguos oficios.
Y aunque debemos de decir que todos estos murales y obras de arte urbano darían para crear una ruta alternativa, nos quedamos con el mural de Picasso que parece observarnos con detalle a cada paso que damos. Si queréis obtener una buena vista de este mural, os recomendamos llegar hasta El Molinete, donde se ubica el foro romano, y las mejores vistas de la ciudad.

Si el nombre ya os resulta evocador, tenéis que ver su interior. Un café decorado con un estilo ecléctico, en el que predominan los muebles vintage, y donde encontraréis algunas de las creaciones más deliciosas que podáis imaginar. Sus deliciosas tartas y batidos os atraparán.
Y si os preguntáis el porqué de este nombr tan peculiar, podemos decir que sabemos su origen. Al parecer el famoso escritor Hans Christmas Andersen estuvo alojado en una pensión en el lugar en el que ahora se ubica la cafetería, y según cuenta la leyenda, Cartagena sirvió de inspiración para la escritura del famoso cuento que hoy da nombre al café.

Sentimos decir que a pesar de su nombre ya no hay ningún hotel en este emplazamiento; sino la sede de uno de los bancos más importantes del país. Aún así conserva el rótulo, y el estilo modernista y refinado que lo convirtieron en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.
Aunque solo pudimos verlo por fuera, os aseguramos que tan magnífico edificio bien merece una visita.

Es un lugar mítico en la historia de la ciudad, ya que según pudimos descubrir durante nuestra visita, fue la primera cafetería donde comenzó a servirse el famoso café asiático. ¿Aún no sabéis lo que es el café asiático? Os dejamos un enlace a la receta para que decidáis si queréis o no probarlo (a nosotros nos pareció delicioso).
Cartagena es una de esas ciudades donde se ha hecho un arte del tapeo. Casi en cada esquina se pueden ver pequeños bares que ofrecen multitud de tapas y raciones que nos dan una idea de la gastronomía local.
Nosotros nos decidimos a probar varios lugares, y recomendamos parar en la bodega La Fuente, especializada en tapas de pescado. Nosotros probamos la bicicleta, una de las tapas más típicas de Cartagena, que consiste en una rosquilla salada, sobre la que se coloca ensaladilla rusa.