
Esta escena es muy común. Al partir colocaste el equipaje en el coche sin problemas y ahora no entra. Regalos y souvenirs para los allegados como a la ropa de cama, los restos de la nevera… Los bultos crecen y se multiplican, tienes un pequeño problema de distribución. ¿La solución?

El secreto está en compartimentar, dividir y ocupar cada hueco libre, tanto en el maletero como en los asientos traseros.
Por ejemplo, si viajas con dos niños, selecciona tres bolsas grandes, una mediana y otra más pequeña. Este sería el reparto más conveniente:
- Bolsa 1: ropa de los adultos.En el caso de los objetos voluminosos, colócalos en el interior del coche, en el suelo. Procura envolverlos bien (bordes y esquinas) para que no molesten al resto de la familia y llévarlos bien sujetos para que no se deslicen en un frenazo o curva.
Es como si fuera un puzle, te aseguro que cada bolsa tiene su lugar. Hay que realizar varias combinaciones, al final, las piezas encajan.
- Bolsas grandes y alargadas, al fondo. Sitúalas en una esquina y así dejas sitio para otra bolsa que puedes colocar en perpendicular.¿A qué me refiero? Aunque tengas que aprovechar todo el maletero, no olvides que la puerta lleva anclajes y necesitan espacio para hacer el recorrido de apertura y cierre. No puedes bloquearlo, cerrar el maletero a la fuerza solo logrará estropear la cerradura.
Y por supuesto, nada de sepultar enseres prácticos que pueden hacer falta durante el trayecto, como la botella del agua, el botiquín o las toallitas limpiadoras.