Si quieres conocer a fondo la fantástica obra de ingeniería que los romanos hicieron en Las Médulas para extraer oro sigue leyendo este Post. Verás las bellísimas imágenes de los restos de las montañas tal como han quedado y la explicación de por qué llegaron a ese estado.
Este es el primer capítulo de tres que en los que te contaré todo el entorno de las Médulas.
La corta de minado o ruina mortium (derrume de los montes) fue el sistema de explotación más espectacular de los trabajadores de Las Médulas. Permitía eliminar de una sola vez grandes masas de conglomerado (y pobres en oro) con el fin de llegar a los niveles que poseían más riqueza. Para ello se construía una red de minado (pozos y galerías sin salida al exterior). Progresivamente se introducía agua en esta red con el fin de desestabilizar la base de la zona a abatir y conseguir con ello el derrumbamiento de toda la masa minada.
Posteriormente se seguía arrojando agua el aluvión derruido, de modo que todo el lodo aurífero era arrastrado hasta los canales de lavado.
Vemos una formación en la que se derrumbó la parte que montaña que habría entre los picos que quedan.
El oro extraído de la mina a los largo de unos dos siglos puede estimarse en unos 5.000 / 6.000 Kg. Se removieron para ello en torno a 100 millones de metros cúbicos de aluvión. Hay que tener en cuenta que el 80% del oro extraído hasta hoy en el mundo lo ha sido en los últimos dos siglos.
La Cuevona forma parte de una red de minado abandonada (conjunto de pozos y galerías que permitían demoler el monte) aunque su tamaño original apenas permitía el paso de una persona adulta.
En torno a la Cueva de la Encantada y la Cuevona quedaron galerías romanas abandonadas. El agua siguió pasando por ellas desde la red hidráulica semidestruida y con el tiempo causó el derrumbamiento de toda la masa que estaba minada. De esta forma el aluvión derruido equivaldría al que se produciría tras una ruina montium.
Desde el Mirador de Orellán
se puede contemplar este impresionante espectáculo que la ingeniería romana produjo sobre la Naturaleza hace 2.000 años.
No es casualidad que exista esta pared al borde del circo ya que constituía el "centro de operaciones" o "puente de mando" de la magna obra.

A esta parte superior de la montaña se conducía el agua y desde ella se distribuía a la galerías conectada que hemos visto antes.
Al hablar de la elaboración de esos túneles o galerías, Plinio El Viejo dice en el libro XXXIII de su Historia Natural, escrito en el siglo I d.C:
"El tercer procedimiento llega a superar las obras de los Gigantes. Mediante galerías hechas a lo largo de grandes espacios, se excavan los montes a la luz de las lámparas; la misma lámpara que alumbra sirve de medida para los turnos, pues durante meses no se ve el día
A este tipo de minas lo llaman "arrugias". De repente se producen desprendimientos y aplastan a los que están trabajando, de modo que hasta buscar perlas y púrpuras en la profundidad del mar parece menos temerario. ¡Tanto más peligrosas hemos hecho las tierras!. Por ello se dejan arcos a intervalos para sostener los montes.
Herramientas utilizadas por los mineros
Las galerías de Orellán son túneles que forma parte de la antigua red hidráulica de la mina romana de Las Médulas. Más concretamente, son parte de un canal de explotación, emissarium en latín, que introducía el agua en la red de minado construida en el interior de la montaña, hoy llamadas Pracias, que permitía abatir el conglomerado aurífero en el proceso conocido como ruina montium o derrumbe de los montes.
Ese canal se iniciaba en el vecino depósito de La Horta, discurría un centenar de metros al descubierto por el trazado visible bajo la pista que conduce al mirador y penetraba en la montaña de Pracis por una entrada que hoy se encuentra derrumbada (el acceso actual fue abierto posteriormente).
Dentro del túnel los diversos ramales o galerías en que éste se bifurca conducían el agua hacia otros tantos sectores explotados como ruina montium. Fueron hechos a mano, con picos, mazos y punterolas cuyas marcas se pueden apreciar todavía en varias zonas de los túneles.

Tras el derrumbe de la montaña los cantos rodados más gruesos se apilarían en montones o murias y los materiales sobrantes, menos pesados, expulsados de la mina, darían lugar a los conos de deyección artificiales.
Con las fuertes ramas del Brezo, llamado Ur (palabra celta) en estas tierras, los trabajadores bateaban las tierras en el agua para filtrar el oro. 
Recientemente se ha descubierto que el agua que se condujo a través de las galerías corría a través de los canales de deyección acumulándose en la llanura más próxima creándose el lago artificial de Carucedo, que veremos con más detalle en un posterior post y que podéis ver en la foto abajo.
La luz del amanecer y el atardecer es la mejor hora para ver el espectacular circo de las Médulas. Podéis ver en la foto el rojizo intenso que adoptan los picos en la hora dorada de la puesta de sol.
Al fondo Las médulas a la hora dorada
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Nos vemos en siguiente Capítulo 2/3