Ya lo decía uno de mis autores favoritos Og Mandino: “El fracaso es la autopista hacia el éxito.” Un líder tiene la dura misión de absorber lo negativo, drenarlo con positivismo y transmitirlo a su equipo de forma constructiva. Las situaciones negativas únicamente deben servirnos para aprender de ellas. Los problemas parecen irresolubles cuando se contemplan en conjunto, pero los podemos solucionar uno por uno. Se trata de dar una brazada cada vez. Como dice el taoísmo: “un viaje de mil millas comienza con un paso.”
Cuando se habla de seguridad o riesgo, recuerdo a la gran Hellen Keller cuando decía: “La seguridad es la mayoría de las veces una superstición. Ésta no existe en la naturaleza, ni los niños ni los hombres la experimentan. Evitar el peligro, no es seguro en la larga carrera a campo abierto. La vida es una aventura arriesgada, o de lo contrario no es nada”. En la empresa y en la vida hemos de ser capaces de aprender de las adversidades y convertirlas en oportunidades. Una adversidad bien gestionada nos convertirá en personas mucho más fuertes, más imaginativas y con mayor capacidad para afrontar el futuro. David Meca en su gran libro “Swim” nos habla maravillosamente sobre el miedo, los retos y cómo nos hacen mejores, aquí comparto uno de sus testimonios más clarificadores:
“En la vida me he enfrentado muchas veces a dificultades que parecían no tener solución.
Ya de pequeño, todo parecía apuntar a que mis problemas físicos harían de mí una persona débil y llena de limitaciones. Sin embargo, al iniciarme en la natación, brazada a brazada, descubrí que tenía un potencial mucho más allá de lo que había soñado.
Todos tenemos un potencial que espera ser explotado. Años más tarde en la universidad, me preguntaba si sería capaz de competir en aguas abiertas, una modalidad deportiva que era nueva para mí. Si me hubiera asustado ante el reto y hubiera dicho -No puedo-, mi vida no se habría parecido en nada a lo que es ahora.
La clave fue concentrarme en cada brazada que daba en los entrenamientos. Primero una, después la otra. Te concentras en realizar cada una de ellas lo mejor posible, convertirla en un pequeño objetivo que te llevará a la gran meta.
He comprobado que cualquier problema de la vida se puede superar si lo divides en pequeños retos a cumplir que estén al alcance de tu mano.
Asimismo, cuando una empresa se plantea un gran objetivo, debe primero desglosarlo en los pequeños logros que llevarán hasta él. Sin cuidar lo pequeño no se llega a lo grande.“
Brillantes reflexiones de un ganador y tenaz deportista: David Meca. Me encanta especialmente cuando dice: “La clave fue concentrarme en cada brazada que daba en los entrenamientos”. Y sobre todo una gran verdad: “Todos tenemos un potencial que espera ser explotado”. No lo olvides nunca amigo/a.
Cada uno tiene filtros en cada mirada, cada situación puede ser para uno una bendición y para otro un desastre. Todo obstáculo tiene su motivo, su papel. Cada pared puede hundirnos o hacernos más fuerte, tu actitud determinará el plan de acción a seguir. Cada piedra en el camino esconde un gran tesoro.
Te dejo como siempre con un vídeo. Espero que te sirva para progresar. Un fuerte abrazo y que tengas mucho éxito.
Vídeo: “Haz ofertas en los inmuebles, ¡no digas No! por Juan Haro
Duración: 5 minutos