¡Hola!
Después de mucho tiempo sin publicar por aquí, tenía varios motivo:
apatía,
pereza,
dejadez,
desgana,
descuido,
pasividad,
malagana,
abandono,
desinterés,
indiferencia,
somnolencia,
holgazanería ...
podría seguir pero quizá no os interese. Estaréis pensando porqué he vuelto, simplemente, sigo por aquí porque mucha gente me lo ha pedido y porque creo que hay que seguir adelante.
Hoy os quería contar algunas costumbres de estas fechas. El fin de semana pasado ha sido especial porque era Santa Catalina y en Vila-real se había celebrado durante mucho tiempo, buscando información parece que desde el siglo XIII se celebraba. Pero este año debido a la pandemia no se ha celebrado
El último domingo de noviembre, entorno al 25 noviembre que es Santa Catalina, se celebra en Vila-real la tradicional Feria de Santa Catalina, un mercado prenavideño que ha ido creciendo hasta convertirse hoy en día en uno de los mercados de mayor extensión y proyección de la provincia de Castellón.
La Feria de Santa Catalina tiene sus orígenes en el siglo XIII, feria comercial otorgada como privilegio por el rey Jaime I en la Carta Pobla. Y a finales del siglo XIX Vila-real recupera la feria, con carácter popular previo a la Navidad.
Actualmente la feria consiste en un mercado con más de 200 puestos de venta de productos de artesanía, alimentación y también vinculados a la preparación de la Navidad, juguetes para los más pequeños, figuras para los belenes y también turrones y frutos secos, típicos de Navidad, extendiéndose desde la plaza Mayor hasta el barrio del Barranquet. También a mediados del siglo XX comenzaron a introducirse nuevas modas y costumbres. A partir de la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a introducirse modas y costumbres como la mocadorà, tradición según la cual los hombres deben regalar a las mujeres en el día de la feria un pañuelo lleno de dulces, o la regalar silbatos a los pequeños de la casa, motivo por el cual la feria llegó a popularizarse como la Fira del Pito.