El cruasán (que no curasán) es uno de los dulces más vendidos en pastelería pero ¿sabías que este manjar de media luna no es de origen francés?

Su origen es austriaco, aunque posteriormente su versión hojaldrada se desarrolló en Francia y es allí donde se arrancó su producción mundial. El país galo perfeccionó su receta original hasta hacerla propia y convertirla en su seña de identidad gastronómica. Cuando empezó a comercializarse internacionalmente, solo unos pocos privilegiados podían disfrutar de él, la burguesía y la aristocracia, y no fue hasta el siglo XX cuando se abarataron los precios y se hicieron asequibles para la sociedad de nivel medio.
Su receta original solo consta de 8 ingredientes: huevos, harina, leche, mantequilla, agua, azúcar, sal y levadura y existen infinidad de variantes: sencillos o con relleno, dulces o salados. En Perú, Venezuela y Ecuador se les llama “cachitos”, en Colombia y España “cruasanes” y en Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay son conocidos como “cuernitos” o “cangrejitos”.

¿Se te ocurre algo más apetecible que un cruasán a estas horas de la tarde? Lo buenos que están en cualquier momento del día, eh.