La ciudad de Augusta Emerita, fue fundada por orden del emperador Octavio Augusto en el año 25 a. C., para acoger a los soldados de las guerras cántabras, veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina. Para la colonia se eligió un punto estratégico junto al Guadiana (río Anas), con una isla central y un tramo casi vadeable que facilitó la construcción del puente. La prolongación del puente marcó el trazado del Decumanus Maximus de la ciudad (la calle principal con orientación este-oeste).
Junto a la intersección del Decumanus Maximus y el Cardo Maximus se situaba el Foro Municipal, del que se conserva el templo dedicado al culto imperial, conocido como Templo de Diana.
Y siguiendo el Cardo Maximus se encontraba el Foro Provincial, del que se conserva su arco de entrada, conocido como Arco de Trajano.
Aunque la comarca de Mérida ya estaba habitada desde tiempos remotos, la llegada de los pobladores romanos supuso un cambio sustancial y Augusta Emerita se convirtió en un destacado centro jurídico, económico, militar y cultural del Imperio Romano. Fue capital de la provincia romana de Lusitania y más tarde llegó a ser capital de la Diocesis Hispaniarum (que incluía los territorios de la península y una parte del norte de África)
Ha habido momentos, especialmente desde los siglos IV al VI, en los que fue Mérida la cabeza desde la que se pensó una nueva Hispania, sustancialmente cristiana pero que no renunciaba a su glorioso pasado pagano. La difícil síntesis encontró acomodo bajo la monarquía visigoda, concretamente bajo el patronazgo del arzobispado emeritense, el más importante de la antigüedad tardía y los comienzos de la Edad Media en la Península, ya que dependían de él doce obispados. Después, el nuevo emirato, para sobrevivir, hubo de apoyarse en grandes ciudades ya existentes, como Córdoba o la propia Mérida. Luego, el califato, redujo la influencia de la ciudad en favor de otra nueva, creada por los propios emeritenses: Batalhús, la actual Badajoz.
De la antigua colonia quedan vestigios de su bien trazado urbanismo: calles y calzadas, cloacas, diques, puentes, acueductos, presas, viviendas, necrópolis, foros con sus templos y colosales edificios para celebrar juegos escénicos o circenses. El Museo Nacional de Arte Romano nos acerca al devenir de aquella gran ciudad de la antigüedad.
En diciembre de 1993 la UNESCO declaró el Conjunto Arqueológico Emeritense Patrimonio de la Humanidad.
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TEATRO ROMANO DE MERIDA
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