La israelí Netta Barzilai es la última en hacerse con el ansiado micrófono de cristal eurovisivo con 529 puntos. Las casas de apuestas lo tenían claro desde el principio, junto a la chipriota Elena Foureira, era una de las grandes favoritas. Su peculiar cacareo gustó desde el primer momento.

La flamante ganadora del festival, que también salió de un talent show, dice que compitió con ella misma. El mensaje de su canción es un canto a la independencia femenina. Toy incluye frases como "mujer maravillosa, nunca olvides que eres divina" o "son ellos los que se arrepentirán".

El Altice Arena de Lisboa se llenó de magia con la lírica y el vestido impresionante de Estonia. Tampoco faltó la energía de Chipre, la sensibilidad de Alemania ni la veteranía del noruego Alexander Rybak, ganador de Eurovisión en 2009. Finlandia puso el mundo al revés, Suecia jugó con la espectacularidad y la iluminación, y el trío musical de Moldavia conquistó con su divertida puesta en escena. El apoyo a los refugiados de Madame Monsieur (Francia) o el mensaje italiano de paz también se escucharon con fuerza.

La emoción vino de la mano de Salvador Sobral, ganador del festival en 2017, y Caetano Veloso. Ambos detuvieron el trepidante ritmo de la noche al interpretar Amar pelos dois.
