Me cuesta reconocer a aquel Camino antiguo de Santiago entre muchas de las actuales rutas jacobeas.
Lo que en otro tiempo fue faro de occidente, guía de peregrinos, viajeros, guerreros, religiosos, artesanos, comerciantes y maestros constructores, hoy en día es una sombra alargada de su remoto pasado.
Monumento al peregrino medieval

Senda del bosque sobre el Camino Francés
Nada, o casi nada, puede llegar a sobrevivir a una oleada de miles de turistas lanzados al unísono sobre una de las aldeas gallegas que pueblan el Camino Francés.
Llega la temporada alta y el excursionista doblega al peregrino. Éste último huye hacia rutas más salvajes dejando para otra temporada su tradicional arribada a Compostela.
No me refiero sólo al ingente volumen de turistas que hace intransitable el Camino, compromete su aventura, pervierte y satura el ambiente.
Señales del Camino Francés cerca del Cebrero
A modo de ejemplo, nada tan ilustrativo como la evolución de la tortilla de patata en el Camino de Santiago, siempre omnipresente a lo largo de todo su trazado, ya te encuentres en Roncesvalles, Burgos o Finisterre.
Hace un par de años hacía Camino con mi hijo y decidí celebrar mi cumpleaños en una taberna justo antes de llegar Sarria, donde nos regalamos con una tierna, jugosa y enorme tortilla de patatas.
Este mismo año retorné con amigos al mismo punto y día para invitar a tan singular banquete, pero aquella gran tortilla generosa en huevo, se había tornado en un sendas tortitas donde el huevo apenas bañaba unas escasas patatas demasiado fritas.
Castaño centenario en el Camino Francés
Es complicado llegar a entender las motivaciones que llevaban a una persona en la Edad Media a acometer semejante viaje de ida, pero también de vuelta a casa, no lo olvides, también andando.
Para comenzar no contaba con información sobre la ruta, ni mapas, ni nada sabía de las poblaciones por las que iba a pasar, las costumbres de las gentes, el propio idioma o los peligros que sin duda estarían ahí afuera acechando.
El Camino Francés cerca de su comienzo en Roncesvalles

Tramo de la Vía Francígena en la Toscana italiana
¿Crees que recuperar un poco de esa aventura nos acercaría más al Camino antiguo de Santiago?
No se trata de morir en el intento, sino de buscar nuestro espíritu viajero. Venga te voy a dar una pista, algo más concreto por donde empezar.
No des demasiada importancia al destino, a la Compostela incluso, céntrate en el recorrido, tu día a día, los detalles de un entorno que muchas veces es comparable al que experimentaron los antiguos peregrinos.
Y sobre todo reserva tiempo. Piensa en ese peregrino que tenía que ir a Santiago de Compostela, pero también volver sano y salvo a casa. No eran días, ni siquiera semanas, hablamos de muchos meses, incluso años.
Peregrinación hacia Roma por la Vía Francígena
¿Qué es realmente “hacer” el Camino?
Con seguridad debe ser algo muy parecido a hacer el Camino antiguo de Santiago.
No se trata de un lugar geográfico, ni siquiera de una ruta histórica en concreto. Se trata de un modo de vivir y entender una peregrinación.
Con independencia de las creencias religiosas de cada viajero, uno se convierte en peregrino en el momento en que decide ir a venerar –o al menos visitar– las reliquias del apóstol Santiago.
Sólo haber resuelto tu destino no es suficiente para considerar tu viaje una peregrinación. Hay algo más que a mi parecer debe reunir todo peregrino auténtico.
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Tomando altura sobre las nubes del Camino Francés

Llegada al Monte del Gozo
Cuál fue tu motivación al comenzar esta aventura, qué encontraste en tu caminar y cómo ha cambiado tu percepción vital tras el retorno a casa.
En las respuestas a estas tres preguntas encontrarás, sin duda, tu senda hacia el verdadero Camino antiguo de Santiago.
¡Buen Camino!