A pesar de sufrir una importante caída a principios de marzo, el rublo logra mantener un repunte notable. En las últimas semanas su valor se disparó hasta posicionarse como una de las monedas principales a escala mundial. La tendencia alcista que presenta actualmente convierte al rublo en la moneda líder de 2022. En estos momentos se cotiza a altos niveles contra divisas rivales como el dólar estadounidense y el euro.
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La invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero, marcó el inicio de este declive. Estados Unidos, junto a la Unión Europea y otro grupo de países comenzaron a imponer una serie de sanciones punitivas a Rusia. La finalidad era evidente: estrangular su economía, provocando la caída en picada de su moneda hasta perder un 40% de su valor frente al dólar.
Esta batería de sanciones convirtió a Rusia en el país más penalizado del mundo. El objetivo de castigar sus finanzas y cada sector económico se logró, principalmente, limitando su acceso a mercados financieros. Fueron bloquedas las operaciones del Banco de Desarrollo Ruso y del Banco Militar.
En Estados Unidos, por ejemplo, se congelaron las cuentas del Banco Central Ruso para evitar el alza de su moneda, y se prohibió la importación de petróleo y gas proveniente de Rusia. Los activos a diversos funcionarios del Kremlin fueron igualmente paralizados.
Además, se aprobó un embargo comercial a las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, que habían sido declaradas por Putin como “Estados Independientes”. Alemania no pretendía quedarse detrás y decide suspender el proceso de aprobación del gasoducto Nord Stream 2, cancelando el otorgamiento de la licencia de operación.
La exclusión de varios bancos rusos del Sistema de Comunicación Interbancarias Internacional conocido como Swift puede que sea una de las condenas más significativas.
Estas penalidades junto a muchas otras, conllevaron a una depreciación sustancial de la divisa rusa. Algunas de ellas consideradas en extremo severas para ser aplicadas a un gobierno o país.

¿Qué estrategias usaron el Banco y gobierno rusos para mitigar las consecuencias nefastas de las sanciones?
El impacto negativo de las penalidades recibidas se sintió rápidamente. El Banco Central de Rusia no tuvo más opción que imponer medidas extremas. Necesitaba garantizar un respaldo de la moneda nacional y un aumento de sus reservas, así como de su poder adquisitivo.
Se establecieron límites para los retiros de monedas extranjeras. Los titulares de cuentas en estas monedas solo podían extraer un máximo tope equivalente a 10 000 USD, el resto deberían hacerlo en rublos.
Las empresas exportadoras se vieron forzadas a convertir la mayor parte de los ingresos recibidos en rublos y se prohibieron las transferencias en moneda extranjera. Otra medida para que las pérdidas fueran menos lamentables consistió en anularles la posibilidad a los inversores de deshacerse de sus acciones o de bonos rusos.
Se elevó a un 20% las tasas de interés para proteger los ahorros de la población, preservando así la estabilidad financiera. El crecimiento de las tasas de interés promueve que los propietarios de cuentas se sientan motivados a conservar sus depósitos. De esta forma se equilibra el peligro de la devaluación monetaria y la desaceleración económica.
Sin embargo, a pesar del colapso sufrido, el rublo logra recuperarse y se coloca como la moneda líder del 2022. Se perciben indicios cardinales de que el efecto inicial de las sanciones aplicadas va mitigándose.

Las expectativas de que se mantenga el rublo como la moneda líder del 2022 no son alentadoras. Análisis realizados por expertos sobre la situación actual de la economía rusa y del valor de su moneda nacional presagian resultados desalentadores. Las decisiones desesperadas que se tomaron para evitar la catástrofe financiera del país, tienen carácter temporal y gradualmente reportarán más costos que beneficios.
De una forma u otra las sanciones impuestas por occidente y la Unión Europea desangrarán a la potencia rusa y el rublo perderá valor. Resulta insostenible para el desarrollo económico ruso mantenerse aislado de los mercados mundiales de capital. Se verá afectado el presupuesto al privarse de los fondos necesarios para apoyar a los bancos, los hogares y la población en general.
Muchas empresas rusas dependen en gran medida de las importaciones a países occidentales. La subida de los tipos de interés del Banco Central de Rusia no puede sustentarse por siempre. Paulatinamente se quebranta el crédito a las empresas y a los prestatarios y esto afectaría internamente a la economía.
Los precios a los consumidores se elevan considerablemente por la ausencia de importaciones y de componentes extranjeros. Esto conllevará a un aumento paralelo de la inflación.
El tiempo nos dirá si estos análisis están en lo cierto o no, por el momento el rublo goza de gloria y apreciación, cuanto le dure esta alegría dependerá de las habilidades financieras del gobierno y los economistas rusos. Por el momento el rublo sigue siendo la moneda líder de 2022.
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