Realicé un viaje en el tiempo: fue al tianguis de Ozumba, un mercado que existe desde tiempos prehispánicos ubicado en las faldas del volcán Popocatépetl. Para llegar hice un viaje en “combi” que duró aproximadamente una hora y tomó como partida la estación del metro Zaragoza. Me dirigía a Ozumba de Alzate, Estado de México.
El tianguis toma las calles del pueblo los días martes y viernes, la modernidad de los autos se detiene por unas horas en el día y da paso a una dinámica de intercambio que data del siglo XV, México prehispánico.Todos los vendedores del tianguis vienen de los pueblos ubicados en municipios cercanos como Yecapixtla, Amecameca, Atlautla, Juchitepec y Tepetixtla así como los mismos pobladores de Ozumba de Alzate.
Calabaza, papa, maíz, arroz, flores, carbón, tequesquite, pescado, una diversidad muy grande de frutas, vegetales, condimentos, comida preparada, calzado, ropa y para el asombro de muchos, animales de granja como toros, vacas, becerros, gallinas, guajolotes y conejos.

El objetivo del viaje era conocer el tianguis pero también comer en él, encontré una gran cantidad de platillos dignos de un altar: carnitas, atole, gorditas, tlacoyos, quesadillas, barbacoa, pescado de río y diferentes tipos de pan por mencionar algunos. La gastronomía de este lugar es grande.
Fue sorprendente encontrarme con una gran diversidad de granos de maíz: azul, rojo, morado, amarillo, verde y blanco, de igual forma una gran variedad de leguminosas y cinco diferentes tipos de frijol.
El tianguis toma las calles del pueblo los días martes y viernes, la modernidad de los autos se detiene por unas horas en el día y da paso a una dinámica de intercambio que data del siglo XV, México prehispánico.

