
Contábamos con un presupuesto limitado y una idea fija: un trayecto que no costase más de 20€ ida y vuelta. Tras pelearnos con las máquinas de compra de billetes de la estación y dos cafés después, nos plantamos en el tren rumbo a Navarra.
No sabíamos que ver en Tudela, si nos iba a llover o ¡qué narices íbamos a hacer allí! Vamos, estábamos tal y como tu estás ahora leyendo el post: expectante.
Pero no te preocupes. Aquí te cuento qué es lo que vimos y lo que puedes hacer tú cuando visites esta localidad navarra.
Entrando al Casco Histórico
Desde su fundación, originariamente musulmana, Tudela encierra entre su muralla una historia marcada por conquistas y reconquistas. Las diferentes culturas que convivieron han dejado huella en el Casco Histórico que hoy es el principal atractivo de la ciudad y que, sin duda, es visita obligada.
En la zona antigua destacan los siguientes lugares emblemáticos. No es necesario buscarlos con el GPS (aunque al final del post os los facilito en un mapa), la clave es callejear por sus estrechas y adoquinadas calles dejando a los monumentos clave que nos sorprendan en el camino conforme paseamos.
De estilo románico en inicio y terminada con toques góticos, fue declarada Monumento Nacional en 1884. De ella destaca la Puerta del Juicio, situada al oeste, su retablo mayor y su claustro románico con capiteles labrados que ilustran escenas bíblicas.

Desconocíamos por completo que, parte de la ruta del camino de Santiago pasa por aquí, concretamente, la etapa del Ebro. En la ciudad nos encontraremos las vieras de bronce que nos guiarán a la Catedral y, al mismo tiempo, nos indicarán la salida de Tudela camino a Castejón, donde continúa el camino hacia Santiago de Compostela.
Podéis hacer el camino de las conchas por la localidad y, si os veis con fuerza, enlazar la visita a la capital para hacer parte de la ruta hasta Alfaro (25,74 Km).
Conchas camino a la Catedral