Pensad que una obra en el teatro romano de Mérida implica, visitarlo por la noche, a la luz de la luna, lo que habitualmente no podemos hacer; disfrutar de un espectáculo del que ya disfrutaban nuestros antepasados, y sobre todo, sentarnos en el mismo puesto en que hace dos mil años estuvo otra persona viendo una obra semejante a la que representarán para nosotros.
De hecho, los principales cambios han sido en los equipos técnicos que ahora utilizan las compañías teatrales, porque desde luego las gradas y el escenario se mantienen en el tiempo.
Como ya comentábamos, el festival ha crecido con los años, ha sumado fama, adeptos, pero, sobre todo, ha incluido nuevas actividades.
Entre ellas, sus pasacalles. Espectáculos cortos, pero intensos, que dejan con la boca abierta a cuantos lo presencian, y que explican de un modo dramatizado la historia de alguno de los principales personajes de la cultura clásica.
Este año es el turno de Prometeo, que narrará sin voz, sus encuentros y desencuentros con el destino.
Si no queréis perdéroslo, los sábados del 29 de junio al 24 de agosto, podréis verlo a su paso por la calle Santa Eulalia.
Es sin duda uno de los grandes activos de las obras aquí representadas. Las compañías cuentan con actores de primera línea, ya que el prestigio del Festival es mundialmente conocido.
Elencos espectaculares, que aúnan actores consagrados con voces más jóvenes, que suben al escenario dispuestos a convertirnos en parte de su historia.
Este año destacamos Concha Velasco, Lluis Homar, José Maria Pou, Amaia Salamanca, Fran Perea
Y si creíais que era un viaje de ida y vuelta a Mérida estabais equivocados.
Mérida es su cabeza más visible, pero si os quedan ganas de más, probad con otros puntos de la geografía española.
Si no queremos movernos de tierras extremeñas, podemos ir a Badajoz. En el teatro de Medellin encontraréis una sorprendente historia de Ben-Hur; y si os vais hasta el de Regina, sufriréis con la historia de Hipólito. Ya en Cáparra, podréis asistir a la obra a la que da nombre nuestro famoso Viriato.
Y puestos a innovar ¿por qué no dejarnos caer por Tarragona o Madrid? Tarragona, con sólidas raíces romanas, es la sede más lejana de esta edición.
Si, si, lo sabemos, os estáis preguntado ¿qué es el festival off? Nosotros tampoco sabíamos de su existencia, hasta que una calurosa tarde, mientras buscábamos refugio nos topamos por casualidad con la representación de una mini-obra en el Templo de Diana.
Así que si, durante los meses de julio y agosto, Mérida cuenta con modestas representaciones en varios puntos de la ciudad. Y adicionalmente, podréis también asistir a la emisión de diversos filmes relacionados con las leyendas del Imperio.
Durante los dos meses de verano se organizan conferencias, talleres, campamentos, y otro tipo de actividades orientadas a mejorar nuestras capacidades de actuación, o simplemente a aprender un poco más sobre la parte menos conocida del cine y el teatro.
En general se dirigen actores, cantantes o jóvenes con vocación artística que quieran probar sus habilidades entre otras personas con sus mismos intereses.
Desde el 30 de junio, y hasta el 25 de agosto los más pequeños de la casa podrán disfrutar de una versión innovadora del teatro.
Durante cuarenta minutos se narrarán, en la plaza de España de Mérida, leyendas ambientadas en héroes clásicos de la mitología griega.
La principal aportación de estas dramatizaciones será la inclusión de problemas sociales actuales, y la actuación de nuestros héroes ante ellos.
Cada año, coincidiendo con el Festival de Teatro, el Museo de Arte Romano organiza alguna exposición de carácter temporal con objeto de hacernos más conocedores de algún aspecto del Imperio. Este año, le ha tocado el turno a Baco. Un dios conocido sobre todo por su dedicación a los placeres más mundanos, y que podremos comprender mejor en esta exposición que combina obras propias, con algunas cedidas por el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Colaboración con ZA49 del mes de Junio 2019.