
Definitivamente esta actividad requería un post por si sola. No se puede describir con palabras la sensación, pero haré el mejor esfuerzo porque sientan lo que sentí.
Al principio iba muy convencida de lo que iba a hacer, luego cuando el guía nos dijo que el puente del que nos lanzaríamos era el más alto de Baños, a unos 120 metros, el llamado Puente San Francisco, ubicado en Baños de Ambato (aquí en Ecuador), mi convencimiento se puso en duda. Pero pues teníamos que pagar con antelación para garantizar el cupo, así que no lo pensé y cancelé los $25. Y luego de eso, vino el Si me lanzo... No me lanzo… creo que no dormí bien la primera noche pensando y pensando, al fin la decisión fue: No lo pienses y ya, claro que sumada al hecho de que no había devolución de mi dinero, según me dijeron.
Y entonces llegó el día, era la primera actividad que íbamos a hacer temprano en la mañana. Salimos tipo 8 am, para entonces ya estaba decidida, así que no podía ver el vacío o quizás me arrepentía, así que fui a que me equiparan.
Puedes saltar de frente o de espalda, como prefieras y te sientas mejor. Con antelación sabía que iba a lanzarme de espalda. Fui la segunda persona en hacerlo… y entonces tienes que subirte en la pequeña plataforma que está instalada en el borde de afuera del puente, es un rectángulo de dos por dos, y el simple hecho de alzar la pierna para subir ya se me empezó a hacer chiquito el corazón.
Cabe recalcar que sufro de vértigo, por lo que para mí, hacer esto, resulta vencer uno de mis miedos más grandes. Aunque me iba a lanzar de espaldas quería probar como se veía todo, y debo recalcar que esa imagen donde percibí las montañas, el verde de las plantas y el cielo vale demasiado, y aunque te dicen que no mires abajo, eso es automático, así que lo mío fue una vista rápida y en seguida me voltee para lanzarme de espaldas, ya que no quería correr el riesgo de no querer lanzarme. Ya de espaldas todo es muy diferente. Sabes que te vas a lanzar pero la sensación es más tranquila. 

Luego tienes que subir nuevamente hasta llegar al puente, y les cuento que esa subidita, es matadora, cuando llegué arriba, creo que ya se me había quitado la adrenalina del salto.
