A veces -no muchas- la red de redes te dá alguna que otra sorpresa. En este mundo cada vez mas frenético y deshumanizado, no es algo que se pueda despreciar. Hacer amistades a través de unos cables y sin mas interés que compartir alguna afición o gusto... no es baladí. Y si. A veces ocurre. Como en la vida, empieza poco a poco y de una desconfianza humana, natural y titubeante, con el tiempo -y no siempre- salen cosas interesantes. Hace un año mas o menos y por estas fechas, mis queridos amigos de Musicae Memorandum me pidieron una colaboración. Para mi fué un inmenso honor... y un placer. E incluso despertó una vieja afición que creía olvidada y desaparecida con los años. En este, su segundo aniversario y ya laureados, me han vuelto a preguntar si quería escribir algo... y por supuesto he dicho que si. Otra vez un honor y un placer. Y... ademas con un tema del que hablamos en su momento cuando comentábamos, con algún que otro chascarrillo acerca de la posibilidad de seguir con esta vaina al año siguiente. Y asi fué. Seguimos. Y yo lo hice con unos acordes que recurrentemente resuenan en mi cabeza en muchas ocasiones. Lo que no sabíamos... lo que -sin duda- no nos esperábamos, es que el mismo día que "cerrábamos" el articulo iba a fallecer David Bowie. Tempus Fugit.