Más allá de sus famosos pintxos, la barandilla de la Concha es uno de los iconos más populares de la ciudad de San Sebastián. Fue construida en 1910 e inaugurada en 1916 por el rey Alfonso XIII. En su época costó 5.700 pesetas, lo que al cambio serían alrededor de unos 34 ridículos euros. Cerca de su centenario, en 1999, se restauraron las partes más deterioradas.

Lo curioso es que existen dos tramos donde la barandilla es diferente y está colocada al revés: la flor mira al mar y no al paseo como todas las demás. Una de ellas se encuentra entre los dos relojes y la otra justo al lado de La Perla, donde se encontraba la Caseta Real.
Por cierto, ¿sabías que cada mes de marzo esta preciosa balaustrada se convierte en una interminable barra de ballet? Son miles los estudiantes de danza clásica que, apoyados en ella, realizan una preciosa exhibición para celebrar el Día de la Danza.

Además, durante un tiempo se podía comprar una réplica exacta de la barandilla de Donostia, pero la empresa que vendía estas copias, Mendia y Murua, ya no existe. En 2018, el Ayuntamiento donó 100 metros de barandilla para ponerla en el paseo de la Antilla de la localidad de Lepe en Huelva. Tras la inauguración, pasó a llamarse "Paseo de Donostia" y esto sí que no es una bilbainada.