¿Estás pensando en hacer una ruta por Alemania en coche y no sabes que zona de Alemania elegir?
Hay tanto que visitar en Alemania que es difícil elegir, ¿verdad?
Se pueden hacer muchas rutas por Alemania en coche. Las más famosas son la ruta romántica, la de la Selva Negra o la ruta de los castillos de Alemania.
Pero si prefieres descubrir lugares menos turísticos de Alemania, te recomiendo la ruta por el norte de Alemania que hice yo con Céline (una blogger francesa) y Pablo (un videógrafo argentino).
Un roadtrip desde Leipzig hasta Bremen, visitando los rincones escondidos más bonitos de Alemania.
Si te gustan las rutas en coche por Europa, ésta te va a encantar:
Para viajar por Alemania, lo mejor es alquilar de coche en el aeropuerto, para ir parando en los diferentes puntos del itinerario.
Un coche te dará mucha más libertad para parar donde quieras. Pero, antes de conducir por Alemania con coche de alquiler, hay algunas cosas que tienes que tener en cuenta:
En la primera parte del viaje por Alemania, visitamos Halle, Köthen y Celle. En el vídeo puedes ver un resumen de lo bonitas que son estas tres ciudades de cuento.
Para llegar a la ciudad de Halle en Alemania, lo mejor es volar hasta Leipzig, donde aterrizarás en el aeropuerto Leipzig Halle.
Una vez allí, lo mejor es alquilar un coche para tu ruta por el norte Alemania.
Desde el aeropuerto de Leipzig, llegarás a Halle en menos de media hora, dependiendo del tráfico.
Halle, también conocida como Halle an der Saale, es una de esas ciudades de Alemania que enamoran.
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No te puedes perder la catedral de Halle, que se encuentra un poco más apartada y es bastante curiosa, con una arquitectura muy diferente a la de la Iglesia del Mercado.
Si te interesa, puedes entrar al Museo de Georg Friedrich Händel, donde nació, donde podrás ver muchos de los instrumentos que tocó.
Si sigues caminando, llegarás hasta un castillo muy bonito, que es ahora el Museo de Arte Moderno de Halle. Y si sigues bajando, llegarás hasta el río Saale.
Al atardecer, te recomiendo que subas a la terraza de la cafetería Dinea, que se encuentra en el cuarto piso del centro comercial Kaufhof, desde donde tendrás las mejores vistas de Halle y sus 5 torres.
Si te gusta el Street Art, vas a alucinar con Freiraumgalerie, una galería al aire libre con arte urbano de artistas de todo el mundo.
¡Hay más de 50 murales! Mi favorito es del oso del artista mexicano Farid Rueda.
Puedes llegar andando, pero está cerca de la estación de tren, un poco alejado del centro; así que es mejor ir en coche.
¿Sabías que en Halle tienen un dialecto diferente que todavía algunos ancianos siguen usando?
No dejes de probar los bombones de chocolate y vainilla de la fábrica de Chocolate Hallore, que venden en la cafetería Halloren Schokoladenwelt & Café que está justo en el edificio rojo donde también se encuentra la Oficina de Turismo de Halle.
Si quieres probar comida típica alemana de la zona y el vino blanco de la región, nosotros cenamos en el restaurante MahnS Chateau (eso sí, la carta está sólo en alemán).
El mejor chocolate caliente lo encontrarás en Roter Horizont, y las mejores tartas, en Nasch Madame.
Algunos de los platos típicos de esta zona son los huevos con patatas y salsa de mostaza y la famosa salchicha alemana. Y si te gusta el dulce, son muy típicas las tortitas con compota de manzana, las tartas de cereza o la tarta de pudding de vainilla con almendras.
Nosotros nos alojamos en el Dormero Boutique Hotel Halle, un hotel bien situado para visitar Halle, en la zona peatonal de la ciudad. Tiene wifi gratis, admite mascotas gratis y las habitaciones son amplias.
El hotel tiene parking, pero para llegar, lo mejor es que preguntes en el hotel para que te digan la calle exacta del parking, porque nosotros nos volvimos locos para encontrarla.
Aquí tienes más hoteles para dormir en Halle.
Sin duda, Halle es uno de esos lugares para visitar en Alemania que te van a enamorar.
Köthen es una ciudad pequeña, que te servirá de parada entre Halle y Celle. Se encuentra a 40 minutos en coche de la ciudad de Halle.
El centro de Köthen es peatonal, así que te recomiendo que dejes el coche en una de las calles paralelas, donde encontrarás sitio para aparcar sin problema.
Eso sí, no te olvides de pagar el aparcamiento, porque a nosotros se nos pasó y nos pusieron una multa.
En Köthen, es imprescindible visitar su espectacular iglesia, el Ayuntamiento y su famosa torre Halleschen Turm.
Lo más curioso de la torre, es que además es la mascota de la ciudad, y su nombre es Halli. Lleva siendo la mascota de la ciudad desde hace muchos años, tras el 25 aniversario de la reunificación alemana.
No te vayas de Köthen sin caminar pos sus calles hasta llegar a la famosa estatua de Bach.
Lo mejor es comer donde comen los locales entre semana, y probar la auténtica comida callejera de Köthen.
En la placita que hay después de la plaza de la iglesia, encontrarás foodtrucks donde venden platos típicos de gastronomía alemana muy ricos.
Yo probé la famosa salchicha blanca (Weisswurst) y patatas con pimentón (paprika).
La ciudad de Celle se encuentra a un poco más de dos horas de Köthen, y te recomiendo que hagas una noche allí para disfrutar al máximo de esta ciudad tan bonita.
El Castillo de Celle, del siglo XVII, fue construido por George William, y cuenta con uno de los teatros más antiguos de Alemania (que a día de hoy sigue usándose).
Celle es una de esas ciudades de cuento con casitas de colores y entramado de madera.
A mi me enamoró esta ciudad, y lo que más recomiendo es callejear, porque además, el centro es peatonal.
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Tres veces al día, suena el famoso carillón, donde salen pequeñas figuritas de personajes importantes para ciudad.
Los miércoles y sábados ponen un mercado de frutas, verduras y productos locales muy interesante.
Nosotros cenamos en el restaurante Schaper, un poco alejado del centro, pero la comida estaba buenísima.
Prueba de aperitivo la Ginchilla, una bebida típica de Babaria, pero con un toque local.
Nos alojamos en Althoff Hotel Fürstenhof, un hotel súper bonito desde donde puedes ir andando tanto al castillo como al centro.
Además tiene parking y wifi gratuito. ¡Ah! Y el desayuno, aunque caro, ¡estaba buenísimo!
Aquí tienes otras opciones más económicas de hoteles en Celle .
En la segunda etapa del viaje por la Baja Sajonia alemana, visitamos la Reserva Natural de Luneburgo, Wilsede y Stade, la ciudad costera de Cuxhaven y isla de Neuwerk.
En el vídeo puedes ver un resumen de esta parte de la ruta:
Si vas a hacer esta ruta por Alemania entre los meses de junio y principios de septiembre, una parada obligada es la Reserva Natural de Luneburgo.
Los campos de Brezo del Parque Natural de Lüneburger Heide, se llenan de pequeñas flores rosas y ¡dejan un paisaje increíble!
Para llegar a los campos, lo mejor es hacer una ruta en bicicleta desde Niederhaverbeck hasta Wilsede, y podrás ir parando en los campos más bonitos.
Una vez en Wilsede, un pueblecito sin coches, lo mejor es parar a probar la gastronomía local en Gasthaus zum Heidemuseum, un restaurante familiar con unos platos deliciosos, cocinados con ingredientes locales.
Nosotros pedimos la especialidad, el cordero con frutos rojos, y de postre, las tortitas con helado y una salsa hecha a base de las flores de Heide. Para beber, el vino blanco Grauer Burgunder.
Muchos restaurantes del norte de Alemania no tienen menús en inglés, al ser una zona menos turística. Te recomiendo que te descargues en el móvil la aplicación el traductor de Google, para que puedas traducir el texto de los menús del alemán al español.
Antes de llegar a Cuxhaven, lo mejor es parar en Stade, uno de los pueblos cerca de Hamburgo más desconocidos, y que te va a sorprender.
Da un paseo por Stade, hasta llegar a su canal, donde encontrarás casitas de colores y un ambiente que recuerda mucho a Copenhague (una de las mejores ciudades de Europa para visitar un fin de semana).
Para merendar, nada mejor que tomar una tarta casera en la cafetería Goebenhaus.
¡Fue súper difícil elegir qué tarta probar! Al final me decanté por una de frutas silvestres locales, parecidas a las uvas.
Si vas a hacer un viaje a Hamburgo y alrededores, no te pierdas Stade. Merece muchísimo la pena.
Cuxhaven es una ciudad costera con playa y mucho ambiente.
¿Sabías que Cuxhaven es el punto más al norte de la Baja Sajonia, en la desembocadura del río Elba, donde se junta con el Mar del Norte?
Cuxhaven se encuentra a una hora y cuarto desde Stade, y es la parada perfecta para hacer noche antes de llegar a la isla de Neuwerk.
Al ser una ciudad de costa, una de las mejores cosas que hacer en Cuxhaven es ir a la playa. Cuxhaven es un lugar de veraneo tradicional entre los alemanes.
Alquila una bici y pedalea por el carril bici del paseo marítimo, hasta llegar a la famosa playa con hamacas de madera amarillas.
¿Sabías que cuando baja la marea, la costa de Cuxhaven parece un desierto de arena mojada?
Nosotros nos alojamos en Moin Hotel Cuxhaven, un hotel muy conveniente cerca de la playa, con wifi gratis y donde es muy fácil aparcar sin pagar en la misma puerta del hotel. Además, cenamos allí y estaba todo muy rico.
Pero hay muchos hoteles en Cuxhaven, así que puedes ver aquí otros alojamientos donde dormir.
Al día siguiente, pusimos rumbo a la isla alemana de Neuwerk.
Parte del Parque Nacional del mar de Frisia hamburgués (declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), Neuwerk es una reserva natural con miles de pájaros y paisajes increíbles.
¿Sabías que esta zona se considera una de las áreas más importantes del mundo para las aves migratorias?
Cuando la marea está baja, se puede llegar a Neuwerk a pie en línea recta desde Duhnen o Sahlenburg en Cuxhaven. No vayas descalzo porque hay conchas y mejillones y te puedes cortar.
Otra opción, es llegar a caballo. Ambas opciones es mejor hacerlas con un guía, que sabe las horas de las mareas y cuál es el mejor camino para llegar a Neuwerk.
Cuando la marea está alta, la única opción para llegar es en el ferry MS Flipper (de la compañía naviera Reederei Cassen Eils).
El trayecto dura casi dos horas y cuesta 53 euros por adulto (ida y vuelta) y pueden entrar perros.
Ten en cuenta que desde los meses de noviembre a febrero la isla de Neuwerk está cerrada al turismo.
Recorrer la isla de un lado a otro a pie, te llevará una hora aproximadamente. Ten en cuenta que no hay coches en Neuwerk.
En tu paseo por la isla, podrás respirar esa tranquilidad y paz que desprende un lugar como Neuwerk, con el sonido de las aves de fondo. ¡Es una sensación indescriptible!
Nosotros caminamos hasta el faro oriental (Ostbake) de 1635 que fue destruido por el huracán Kyrill en 2007 y que fue después reconstruido. El paisaje es una maravilla.
Al atardecer, sube hasta el Faro de Neuwerk (que ahora es un hotel), a 40 metros de altura, y disfruta de las vistas panorámicas mientras se esconde el sol.
En Neuwerk, tuve la suerte de ver uno de los atardecer morados más bonitos que he visto en mi vida. ¿Qué te parece?
Además, por la noche, puedes ver las estrellas, ya que no hay contaminación lumínica. ¡Y no te imaginas la cantidad de estrellas que se ven!
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Para comer, lo mejor es tomar algo típico como la fricakelle que tomamos en el bar del faro. Es básicamente un filete empanado en forma de hamburguesa.
Para cenar, te recomiendo el restaurante Zum Anker. Nosotros cenamos Schnitzel y unas patatas muy típicas de la zona con cebolla, ajo y especias. Y estaba todo riquísimo.
Dormimos en el faro de Neuwerk, y ¡fue una experiencia única! Es de 1310, el más antiguo de Hamburgo.
Las habitaciones (sólo hay 7) estaban en lo más alto del faro, y las vistas de toda la isla son una pasada.
Ten en cuenta que sólo se puede pagar en efectivo; y que si vas a viajar por Alemania con maleta, como nos pasó a nosotros, tendrás que cargarla por las escaleras de caracol.
Sin duda, la isla de Neuwerk es uno de esos lugares que ver Alemania imprescindibles que te van a enamorar.
En la tercera etapa del viaje al norte de Alemania en coche, salimos de la isla de Neuwerk hacia Cuxhaven, para luego visitar Bremenhaven y Worpswede, nuestra última parada.
En el vídeo puedes ver un resumen de esta parte de la ruta:
Una vez de vuelta a tierra firme, paramos en Bremenhaven desde Cuxhaven para comer.
Te recomiendo un paseo por la ciudad, ya que hay bastante que ver en Bremerhaven, per nosotros no tuvimos mucho tiempo.
No dejes de probar el pescado frito de Fisch 2000. Todo tenía muy buena pinta.
En realidad, es un mercado de pescado fresco, donde además te cocinan los platos en el momento, y puedes comerlos en su restaurante.
Worpswede, un pueblecito encantador con mucho ambiente local.
Si te estás preguntando qué ver cerca de Bremen, Worpswede puede ser una buena idea, ya que se encuentra sólo a 30 minutos en coche.
Pasea por sus calles llenas de boutiques, descubre sus casitas con techo de paja y toma una tarta casera de frutas. ¡Worpswede es para vivirlo!
También puedes navegar por el río Hamme (que pasa por Worpswede y desemboca en el Mar del Norte) en Torfkahn, un barco tradicional de vela y eléctrico. ¡Una experiencia perfecta para conectar con la naturaleza y cuidar el planeta!
Si vas a viajar a Alemania con niños, esta ruta por el norte de Alemania les va a encantar, porque tiene una mezcla de naturaleza, aventura y ciudades o pueblos pequeños donde los más peques podrán correr y jugar libremente.
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Este viaje ha sido parte de la campaña #EnjoyHiddenGermany llevada a cabo por Iambassador, en colaboración con la Oficina de Turismo de Alemania. Como siempre, todas las opiniones y experiencias vividas son mías.