Hace ya unas semanas que Rozalén (1986) publicó su sexto álbum de estudio: El abrazo, su disco más vital. María canta a las emociones más universales como el amor, la alegría, la pérdida, la nostalgia o el duelo. Son trece canciones con distintos mensajes y en ellas nos cuenta todo lo que le ha pasado a nivel personal durante los últimos cuatro años. La albaceteña de 38 años le canta a su infancia, a su padre fallecido, a su pareja, su sobrino, sus amistades y, entre tanto amor, también a la gente que ha sido injusta con ella y le ha criticado.

Difícil no emocionarse durante los 44 minutos y 55 segundos que dura el disco. Entonces, Todo lo que amaste y La cara amable del mundo son, probablemente, las más emotivas. Lo tengo claro, Tres días en Cartagena y Todo sigue igual las más alegres y marchosas, y la más reivindicativa: Mis infiernos en la que colabora Kase. O, R de Rumba.
Pero ¿mi favorita?: La cara amable del mundo, un abrazo a su sobrino que está repleto de anhelos y consejos que dice así: Ojalá nunca te olvides que siempre, siempre se está a tiempo. Que a pesar de los errores, podrás empezar de cero. Que valores cada instante y te enamores hasta del viento y digas con frecuencia “gracias”, “te quiero”, “lo siento” y cantes desafinado, y bailes aunque no sepas y te apoyes en tu tribu y no caigas en la pereza. Que tus lágrimas sean como un torrente de agua fresca. Que limpie tu alma noble y sepas que las estrellas son ojos que nos recuerdan que nunca estarás solo, a pesar de la avaricia, a pesar de todo el odio. Tú nunca estarás solo, confía a pesar de todo, confía a pesar de todo, confía a pesar de todo.