Es hora de poner el broche final a los consejos fotográficos. Hoy, en esta última parte de "Mejora tus fotografías", voy a hablar de edición digital. Estoy muy contenta con el feedback que he recibido en los dos post anteriores, así que la entrada de hoy viene acompañada de un regalito. Quiero agradecerte, a ti que me estás leyendo, que estés al otro lado de la pantalla acompañándome en esta aventura blogueril...
Encontrarás la sorpresa al final de la entrada, ¡pero ahora vamos al lío! Una vez tengas claro cómo funcionan los ajustes manuales de la cámara y cómo utilizar la luz y la perspectiva para encuadrar la foto, es el momento disparar y llenar de recuerdos tu tarjeta de memoria. Y aunque parezca que aquí se acaba el camino, todavía quedará por hacer una importante tarea: la postproducción o edición de las imágenes.
¿POR QUÉ EDITAR TUS FOTOGRAFÍAS?
Editando una imagen puedes lograr que ésta se impregne de tu esencia y de tu personalidad. Hoy en día hay muchísimas herramientas de retoque y edición fotográfica; investiga, prueba varias y quédate con la que te resulte más cómoda. Yo edito en Photoshop cuando estoy con el ordenador y utilizo Lightroom o Snapseed para las fotografías que hago con el móvil (si quieres saber cómo funcionan estas dos apps, puedes leer el post que escribí sobre ellas aquí).
Mi intención con esta entrada no es hablarte de un programa concreto, sino explicarte cómo funcionan los principales ajustes de edición que encontrarás en prácticamente cualquier programa o aplicación. Para las fotografías que ilustran cada apartado he utilizado, eso sí, pantallazos de Photoshop.
AJUSTES BÁSICOS: LUZ Y CONTRASTE
Normalmente, lo primero que vemos al abrir la fotografía en un editor son los ajustes de luz, contraste, iluminaciones, sombras, etc. Empezaremos a editar por aquí, pero antes de nada aprovecharemos para enderezar la línea del horizonte o recortar la imagen si es necesario. Los ajustes básicos que vamos a utilizar para dar vida a nuestra imagen son los siguientes (he intentado explicarlos lo más claramente posible... pero la mejor forma de que aprendas cómo funcionan es trasteando con ellos):
Matiz y temperatura: Moviendo estos niveles cambiarás el balance de blancos de la imagen, haciendo que ésta adquiera una tonalidad más cálida (si prefieres que tienda a los naranjas) o más fría (si prefieres que tienda a los azules). Yo normalmente no corrijo estos ajustes, prefiero dejarlos tal cual los ha tomado la cámara porque suelen ser bastante fieles a los colores del mundo real.
Exposición: Mediante este nivelador añadimos o restamos luz a la imagen. A mí me gustan las imágenes muy claras, así que casi siempre subo la exposición.
Contraste: Marca la diferencia entre las zonas claras y las zonas oscuras de la fotografía (a más contraste, más diferencia entre claros y oscuros).
Sombras e iluminaciones: Con el nivelador de las iluminaciones quitamos o añadimos luz a las zonas claras de la imagen. Ten cuidado, porque subir demasiado las iluminaciones puede terminar quemando la foto. El ajuste de sombras actúa igual que el de las iluminaciones pero referido a las zonas oscuras o en sombra: si subimos las sombras, éstas se verán más claras... y si las bajamos se verán más oscuras.
Blancos y negros: Estos niveles te permiten subir o bajar la luminosidad o brillo de las zonas claras y oscuras de la imagen. Subiendo los blancos y bajando los negros se consigue que los perfiles adquieran volumen.
Claridad, intensidad y saturación: La claridad afecta a cómo se perciben los bordes de los objetos que aparecen en la fotografía, mientras que la intensidad y la saturación afectan al brillo de los colores (para que te hagas una idea, poner la saturación al mínimo equivale a una foto en blanco y negro). Te recomiendo no abusar mucho de estas herramientas; en caso de utilizarlas a la alza lo mejor es subirlas muy poquito para que los colores no se vean antinaturales.
Curva de tonos: La curva de tonos te permite ajustar de forma bastante intuitiva los niveles de brillo y contraste. El lado izquierdo de la curva representa las sombras y el lado derecho las iluminaciones. Como habrás podido comprobar, la curva aglutina en uno varios de los ajustes que he descrito arriba. Prueba a moverla de un lado a otro y observa cómo cambia la imagen.
AJUSTES DE COLOR (HSL)
En esta ventana puedes controlar el tono, la saturación y la luminosidad por colores. Cada regulador va vinculado a un canal de color concreto, y jugar con ellos según tus gustos y preferencias dotará a la imagen de tu toque personal. Si quieres poner tu fotografía en blanco y negro, éste es el momento (y, si lo haces, los reguladores de color afectarán únicamente a la tonalidad del color).
También puedes cambiar de tono las sombras y las iluminaciones de la imagen. Si pones un tono anaranjado, la imagen adquirirá el aspecto de una fotografía antigua.
OTROS AJUSTES
Nivelando según tus gustos los reguladores básicos (brillo - contraste) y los de color ya verás un cambio abismal con respecto a la imagen original. Y si quieres seguir investigando... ¡hay muchísimos ajustes adicionales esperando que los pruebes! Además, si utilizas uno de los programas de Adobe (Photoshop o Lighroom) o algún otro editor profesional, tendrás a tu alcance una herramienta muy interesante: la de creación de "ajustes preestablecidos". Al crear un ajuste preestablecido, se guardarán los ajustes que has aplicado a una fotografía para que puedas automáticamente aplicarlos a cualquier otra. Es algo así como un "filtro personalizado"... ¡y, además, está disponible gratuitamente en la versión móvil de Lightroom!
También es interesante probar los ajustes de enfoque, detalle y estructura, ya que permiten dar nitidez a la fotografía y reducir el ruido en caso de que sea necesario.
EXPORTAR O GUARDAR IMAGEN
Una vez tengamos la fotografía a nuestro gusto, es hora de guardarla. Si hemos editado una foto tomada en formato RAW (lo cual te recomiendo), debemos guardarla en JPG para que pueda visualizarse desde cualquier programa o dispositivo.
Exportar o guardar una imagen es todo un mundo. Los programas profesionales ofrecen infinidad de opciones de exportación (dependiendo de si la quieres ver impresa o en una pantalla, o si la quieres publicar el Internet, etc.) Al final, lo verdaderamente importante esla calidad y la resolución. Salvo que tengas falta de espacio, elige siempre la mayor calidad posible cuando guardes tu fotografía. Y si más adelante quieres subirla a un blog o a una web, siempre puedes crear una copia y reducirla para la ocasión.
IDEAS FINALES Y MANUAL DESCARGABLE EN PDF
Me despido con un par de ideas finales: no te ates a ningún programa y mantén siempre la mente abierta a probar nuevos editores. Ya sea en el móvil o en el ordenador, las posibilidades son infinitas y cada programa tiene sus particularidades.
Además de ajustar el brillo, el contraste y los niveles de color, la edición también puede volverse más agresiva si quieres borrar de la foto elementos indeseados (una persona anónima que se ha colado, un cable, etc). El post quedaría kilométrico si entrase a comentar este punto... pero si te pica la curiosidad puedes leer aquí cómo corregir manchas y borrar objetos utilizando la aplicación de Lighroom para móvil.
Y ahora... ¡sorpresa! Si has llegado hasta aquí, muchas gracias. Espero que hayas disfrutado de esta serie de entradas monotemáticas al menos la mitad de lo que yo he disfrutado preparándolas. Para que tengas más a mano todos los consejillos, he agrupado los tres posts de "mejora tus fotografías" en un único manual que puedes descargar gratis a continuación. Está en PDF y tiene todas las fotos bien grandotas para que se vean mejor que en la web
Si te ha gustado, agradecería mil que compartieras esta entrada o el manual en tus redes sociales o a tus amigos para poder llegar a más gente. No te cuesta nada y para este pequeño blog significa muchísimo. ¡Gracias!