
El norte de Italia es un plan perfecto y barato para realizar en un puente o fin de semana.
Aprovechando las ofertas de vuelo Madrid-Milán, elegimos este destino como una estupenda ocasión para conocer Venecia y otros lugares vistosos del norte de Italia.
Siguiendo con el escrito inspirado por la grandiosidad y belleza de Venecia (no te pierdas el post), os quería adjuntar algunos datos prácticos para que vosotros mismos captéis y probéis también un poquito de la esencia y el encanto del norte italiano.

Empecemos a narrar el motivo principal: la gran Venecia. Realmente sólo visitamos Venecia por un día, pero fue suficiente para experimentar todas estas sensaciones de un lugar que no defrauda. Viajamos en enero, pocos días antes de mi cumpleaños y a modo de pre-celebración.
Mi cámara y yo no parábamos de encontrar instantes para inmortalizar.


Estuvimos dos noches a las afueras de Venecia en airbnb para no gastar el doble o más en alojamiento.
El primer día del año, el 1 de enero, para empezar el 2018 por todo lo alto, reservé este viaje, comprando los billetes de avión con una amiga hacia Milán.
Diecisiete días más tarde y con la excusa también del cumpleaños (aunque nunca se necesita ninguna para viajar), comenzaría nuestra escapada express del norte de Italia.
El primer día llegamos al aeropuerto de Milán (aunque realmente está en Bérgamo – Orio al Serio). Era jueves y cogimos un bus hacia Milán (1 hora por 5€), llegando al airbnb sobre las 18:30h.
Barrio de Navigli

Al día siguiente, viernes, visitamos tranquilamente Milán. Lo malo que el viaje fueron 4 noches, cada una en un sitio diferente, por lo que teníamos que ir cargadas con las maletas (en invierno la ropa abulta más) todo el rato de aquí para allá y buscando consignas (que no son precisamente baratas, mínimo 5 – 6€) para dejarlas.
Vimos el famoso Duomo, la Gallería, la Vía Dante, la plaza della Scala, el Palazzo Reale, paseamos por el centro, el bonito parque Sempione y el Castello.
Lo vimos todo bastante rápido (en un par de horas) y por la tarde cogíamos un bus Flixbus hacia Venecia.
*Para visitar Milán, lo mejor es coger un ticket de transporte de 24h que cuesta 4’5€ e incluye a los buses, tranvías, metro y trenes urbanos.
Para tomar el bus, teníamos que ir a la estación de ‘S. G. Sexto’ y resulta que nos multaron en el metro al llegar, porque parece ser que nuestro ticket de 24 horas no valía para esa zona. Lógicamente, no lo sabíamos y no pagamos la multa (nos llevamos el recibo).



Y espérate, porque eso no fue todo. Esperamos a nuestro bus llegando 15 minutos antes y nunca apareció. Así que nos tocó esperar más de dos horas al siguiente bus de la misma compañía (Flixbus) hacia Venecia y con la esperanza de que el ticket comprado valiera…
No valió y además de pasar frío y esperar tanto en la intemperie, tuvimos que pagar más por el nuevo bus. Eso en nuestro primer día de viaje. Algunos imprevistos fácilmente solucionables (tendríais que ver a mi amiga discutiendo con la mala leche que le entra en esos momentos jajaja).
El Duomo, la catedral de Milán.
El sábado tuvimos que volver a cambiar de alojamiento, pero pudimos dejar las maletas en la habitación. Llegamos al centro de Venecia en menos de media hora en tranvía cruzando el puente de la libertad y comenzamos con un buen café a orillas del gran canal.
Disfrutamos mucho de todo el día visitando cada rincón, cada calle, paseando entre los canales, viendo la famosa plaza San Marcos, el puente Rialto, la torre del Reloj, el Palacio Ducal, el puente de los suspiros, el barrio Castello…
Un lugar increíble y perfecto para fotografiar. Para perderse y disfrutar de cada rincón mágico y cautivador.





Recuerdo como incité a mi compañera a correr persiguiendo el atardecer, buscando un lugar donde se pudiera ver bien el sol atravesando calles, callejones y bordeando estratégicamente el Adriático. No hubo mucha suerte finalmente, pero sí algunas fotos chulas, (yo y mi obsesión con los atardeceres… ).


Cuando ya anocheció, (tempranamente sobre las 17:30), cogimos el vaporetto (7’5€) en uno de los extremos para navegar por todo el gran canal de vuelta al principio.
Pensábamos que de noche estaría bonito, pero habría sido mejor haberlo hecho algo antes con luz, porque había pocas cosas iluminadas y no se pudo apreciar bien la belleza de nuestro paso por el canal que duró casi una hora.


Después de aquello y de estar todo el día embelesadas con las infinitas máscaras, regresamos a casa.
A las 6:20 estábamos ya en pie para ir hacia la estación y coger sobre las 8h un tren hacia Verona. Dos horas más tarde cogimos un bus (este viaje ha sido un sin parar de transportes ) en Verona para llegar al Duomo y al centro histórico.




Atravesamos diferentes puentes y visitamos la ciudad bastante medieval y bonita. El horizonte con las montañas y la nieve en las cumbres, también le daba un buen toque.
Visitamos el balcón de Romeo y Julieta, las calles y monumentos principales, la Arena de Verona (anfiteatro) y todo lo demás en menos de dos horas (tiempo que teníamos hasta coger nuestro segundo tren).

El tren de Verona a Bérgamo, tenía trasbordo en Treviglio y resulta que llegó unos minutos tarde y perdimos el siguiente (tuvimos que esperar una hora más).
Lo malo de estos imprevistos es que los días en enero son cortos y a las 5 y pico ya anochecía, con lo cual, teníamos muy poco tiempo para visitar la ciudad.
*Nuestra sorpresa en Bérgamo nos la llevaríamos con el airbnb que reservé: un supuesto antiguo castillo medio derruido que más parecía el escenario propio de una película de terror. Puedes ver el post aquí: Un Airbnb de Miedo en Bérgamo.
Era increíble tanto su aspecto por fuera (tan misterioso y abandonado) como por dentro (tan tétrico). Había que subir varias escaleras y pasar pasadizos hasta llegar a las habitaciones y la zona de inquilinos, con varias puertas con llave de por medio. ¡Toda una aventura que disfrutamos muchísimo!
Ya eran las 16h, así que después de dejar nuestro equipaje, salimos corriendo para visitar la ciudad y subimos en funicular hasta el barrio alto. Todo muy medieval con muy buenas vistas. Estuvimos dentro de la muralla, contemplándolas desde algún mirador.



Cuando ya era de noche, después de disfrutar el atardecer desde lo alto tranquilamente, bajamos andando de vuelta a nuestro castillo de cine. Tenemos un vídeo como testigo del miedo que daba jaja. No te pierdas el post!!


Por la noche, dormí muy poco (como de costumbre en mis viajes) y madrugamos mucho (4:30h) ya que nuestro avión salía a las 6:45 de vuelta a Madrid.
En resumen, una escapada express por el norte de Italia muy movidita, con mucho transporte y lío de ir cambiando cada día de alojamiento… Pero la verdad que salió muy bien, disfrutamos de todos los lugares visitados, sobre todo, de la bella de Venecia. Aunque acabé más harta que nunca de comer pizzas y comida basura! 

¿Envidia? Pues aquí te dejo las mejores ofertas de vuelos a Italia.

¿Y tú qué? ¿Conocías ya estos fantásticos lugares del norte de Italia?
Espero que te haya gustado este post y te animes a hacer alguna escapada. Ya sabes que puedes decirme cualquier cosa en los comentarios, estaré encantada de contestarte.
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