
Este verano salimos a hacer varias excursiones en familia a lugares cercanos al pueblo. Ya te enseñé hace unas semanas mi paseo por unas cuevas con mucha historia y hoy veremos un monasterio que tiene mucha historia detrás que actualmente se encuentra abandonado.
Como siempre te contaré todos los datos históricos importantes de este lugar. Empezamos?
En 1357 el noble Arnau de Serra, señor del lugar, hizo entrega del Valle de Miralles a un grupo de ermitaños que se encontraban dispersos por él con la condición de que se agruparan y formaran un monasterio. Las obras comenzaron en 1376 y fueron retomadas en el año 1401. El monasterio adoptó la típica configuración de iglesia y claustro, siendo alrededor de este último donde giraban las distintas dependencias del monasterio.
Según la leyenda durante las obras de construcción del monasterio fue encontrada una imagen de la Virgen oculta entre unos arbustos de murta (mirto en castellano) de donde tomaría nombre el monasterio y posteriormente todo el Valle.
Durante siglos este monasterio del orden de los jerónimos fue un lugar de peregrinación, al que acudieron personalidades históricas como San Vicente Ferrer en 1410, en 1586 del rey Felipe II en compañía del príncipe Felipe y la infanta Isabel Clara Eugenia, inaugurando un puente de acceso al recinto monacal, en 1589 cuando el Patriarca San Juan de Ribera, en 1899 recibe la vista de Vicente Blasco Ibañez aunque para entonces el monasterio ya estaba en proceso de ruinas. 

Lo que mas llama la atención es la gran torre que se levanta junto a la iglesia, que se conserva mucho mejor que el resto de estancias del monasterio. Su origen se estima entre los siglos XV y XVI, y servía para defender el Monasterio.
En el entorno del monasterio hay una casona ajardinada del siglo XIX, una almazara, un nevero, balsas, una ermita rupestre donde se pueden encontrar restos de pinturas en sus paredes e incluso un acueducto que se adentra en las montañas.
Las obras de la ermita fueron realizadas por Juan de Alicante y Agustín Muñoz, que habían realizado trabajos en los principales edificios de Valencia, como la catedral o el Consulado del Mar. En ella podemos ver todavía restos de pintura que se conservan en bastante buen estado, como verás en la próxima foto.

