Por qué cuentas tu vida en las redes sociales y otras preguntas sin respuesta

Te conectas al Facebook y ves que uno de tus amigos ha puesto una reflexión en su muro, profunda e intensa, sobre lo duro que es echar de menos a alguien. Puff, piensas, realmente debe de estar pasándolo mal. Por si no ha dejado claro cómo se siente, se ha ayudado de la nueva herramienta que te permite poner estados de ánimo. Se siente triste, debe de estar destrozado. Echa de menos a su ex, está luchando por recuperarla, sus días son un tormento y ya no sabe cómo decírselo.

Pero resulta que a lo largo de la relación no la ha hecho ni caso, no ha estado cuando le ha necesitado y la única forma que tiene de demostrarle que se arrepiente es poniendo ese texto en su muro. Pues si esa es su idea de luchar por alguien, lo mejor es que le deseemos mucha suerte en la vida.

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Y continúas bajando con el ratón del ordenador, viendo las últimas noticias, y otro de tus amigos comparte fotos con mensajes pasivo agresivos tipo si no aportas, aparta o voy a borrar del Facebook a todos los que sólo me quieren por el interés.

Pues muy bien, si es que no sé por qué esa necesidad de aceptar a todo quisqui en las redes sociales. ¡Bórralos! ¡Bórralos a todos! Pero no lo publiques. Es decir, es una gran decisión pero, como decirlo, no nos importa. De hecho, quedas bastante mejor si lo haces y ya está. Porque si quieres mandar alguna indirecta, pierdes más tiempo buscando una canción que se adapte a tu situación para después compartirla, que hablando con esa persona sobre lo que te ha molestado. A ver, que si tienes quince años te lo pasamos, pero si no, casi mejor que demuestres un poco de madurez e intentes solucionarlo en persona. Y si no te importa tanto como para eso pues pasa y ya está. Sigue con tu vida. Vive y sé feliz.

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Luego están los que felicitan a sus madres, y a sus padres (entre otros), y les comparten preciosos textos acerca de lo importantes que son en sus vidas. Pero olvidan un pequeño detalle, ellos ni siquiera tienen Facebook. NO LO TIENEN. Siento ser yo quien te de la noticia pero NO LO VAN A LEER. Por qué no dejas el móvil y te acercas a tu madre y le das un abrazo. O le dices a tu padre que le quieres. Sinceramente, considero que les va a hacer más ilusión. Pruébalo y nos cuentas.

Y, si has tenido un mal día, queda con tus amigos, con tu pareja, con quien quieras, y ve a tomar algo, distráete. O llámalos por teléfono, porque unas palabras de ánimo de personas a las que quieres siempre vienen bien. Todos tenemos días de mierda, te lo aseguro. Pero no hace falta que lo publiques. No sé si sus me gusta van a hacerte sentir mejor, ni sus preguntas tipo ¿a quién mato?. Que está muy bien tener a alguien dispuesto a matar por ti, pero casi mejor que se pasen por tu casa con unas pizzas, o que se ofrezcan a hacer skype, ¿no?

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Que, ojo, cada uno hace lo que quiere y todos lo respetamos. Al fin y al cabo, no te hemos borrado de nuestro grupo de amigos. Pero, no sé, de vez en cuando nos quedamos mirando la pantalla pensando por qué esa necesidad de contar tu vida en las redes sociales. Que todos podemos publicar alguna foto (o un book de tus últimas vacaciones), un artículo interesante, un vídeo. Pero ¿publicar lo que haces a cada momento?

En fin, el único estado de ánimo que hay en el Facebook para describirlo es: me siento loca. Sí, existe.



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