Dime qué mochila llevas y te diré qué peregrino eres.
Muchas veces nos preguntan: ¿qué llevar al Camino de Santiago? Y es curioso, porque lo que metes en tu mochila para hacer el Camino define al peregrino que llevas dentro.
En mis años de andaduras jacobeas, una de las conversaciones más divertidas siempre fue y será “la mochila que define al caminante”.
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Adelantas o te sobrepasan peregrinos, pero todos, a parte del consabido “Buen Camino”, te transmiten algo por el modo en el que llevan su equipaje o por la cantidad de objetos que cuelgan de sus mochilas viajeras.
Por poner algunos ejemplos, siempre subjetivos bajo mi prisma personal y no exentos de humor e imaginación, aquí tienes una clasificación de peregrinos en función del tamaño de su mochila.
Tipos de peregrinos en el Camino de Santiago
El peregrino “Ironman”
El volumen de su mochila está por encima de los 60 litros. Ajustada como un guante a un cuerpo hercúleo, balanceada de peso al gramo y con un coeficiente aerodinámico que sería la envidia de muchos equipos de Fórmula 1.
El peregrino “Sherpa”
¡Sí! Esos héroes olvidados del Himalaya se hacen visibles en el Camino de Santiago. Portean todo tipo de enseres en toda clase de carcasas colocadas encima, debajo, detrás o delante de sus maltrechos cuerpos. Puro equilibrio en la cuerda floja.
El peregrino “Orquesta”
Suele colgar en su mochila cuanto de interés le suscita en su camino. Se le reconoce a distancia por la enigmática sinfonía de cuerpos extraños que chocan entre sí al vaivén de cada paso.
El peregrino “Invisible”
A veces es difícil distinguir al peregrino de su mochila debido al gran tamaño de la misma. El peregrino queda embebido como parte de su propio equipaje, formando un ente único e indivisible. En definitiva, una mochila con patas.
El peregrino “Minimalista”
La concha o vieira es lo más voluminoso y pesado que porta. El símbolo es más importante que la propia logística. Imagino que en estos casos el apóstol proveerá.
Y así podría seguir con una larga lista de personajes imaginarios, pero centrémonos en mí. En la peregrina “WomanToSantiago”.
¿Cómo es mi mochila para el Camino? ¿Cuál es su tamaño?
Ligera y pequeña. 25 litros de capacidad, como mucho 30. Más que suficiente. Sea verano o invierno, camine una semana o un mes. No hay mejores virtudes para una compañera de viaje que la discreción y la sencillez. Mi mochila las tiene.
Asegúrate de que las correas que la sujetan a tus hombros y cintura sean cómodas, almohadilladas y ajustables a tu figura. Pruébala siempre con carga y haz kilómetros con ella. Así os conoceréis mejor y no habrá sorpresas durante vuestra luna de miel en el Camino.
Visto el continente, vamos con el contenido. Lo esencial es invisible a los ojos, así que vamos a abrir la mochila y destapar el tarro de mis esencias. Todo por partes claro está.
Cómo organizar una mochila para hacer el Camino de Santiago
Lo imprescindible

Lo necesario
Es el momento de los minis

Lo recomendable

Los “porsi”
Con una mochila de 30 litros máximo de capacidad es difícil ubicar elementos para el “por si acaso se da el caso”.
La tentación se imposibilita y la práctica triunfa. Disfruta de la experiencia de vivir con lo estrictamente imprescindible. Te sentirás confortable como persona y olvidarás comodidades innecesarias.
Además, el Camino no es precisamente una travesía por el desierto. Especialmente en Galicia los recursos se acumulan y fácilmente podrás adquirirlos in situ si realmente lo necesitas.
Al fin y al cabo el Camino de Santiago es un viaje por la vida donde te despojas de lo intrascendente y cargas tu mochila con lo esencial. Debe entenderse esto último tanto desde un punto de vista físico como emocional.
Los caprichos
Lo cortés no quita lo valiente. Hay cosas que yo no me dejaría en casa.
Lo que más agradecen el resto de peregrinos
En conclusión
El Camino de Santiago existe para su uso y disfrute. No para penar tus pecados con la carga de lo innecesario. Tus rodillas, tendones, pies y espalda te lo agradecerán infinitamente. Así sólo estarás pendiente de lo importante y te olvidarás de lo accesorio.
Caminar sin la carga de la rutina diaria es una de las experiencias más gratificantes. Sé un peregrino sencillo y vacía tu mochila para llenarla de experiencias. Cada hueco libre es tan importante como cada paso que das hasta sumergirte de lleno en el Camino de Santiago.



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