Logroño, la capital de la comunidad autónoma de la Rioja, se sitúa a orillas del río Ebro, poseyendo un enclave privilegiado dentro del territorio español. No es hasta el Siglo XI cuando Logroño pasa de ser un pequeño poblado a una ciudad en crecimiento, debido principalmente al desvío del Camino de Santiago para pasar por la actual capital de La Rioja. Otro de los motivos que impulsó el crecimiento de Logroño fue la concesión del fuero, otorgado por Alfonso VI, en el año 1092.
A partir de ese momento, Logroño se convirtió en una villa que prosperó económica, social y comercialmente, para poder llegar a ser uno de los lugares de referencia para la industria vinícola en España. La capital riojana posee un sinfín de lugares, monumentos y museos que ver en Logroño, recorriendo sus sinuosas calles y disfrutando de la gastronomía local. En ciudades de este estilo, es recomendable realizar un free tour en Logroño, conociendo de la mano de guías locales todos los secretos de la ciudad.
En este artículo haremos un repaso a los principales lugares que ver en Logroño en unos días de vacaciones en la capital de la Rioja. Por tanto, prepara las piernas para recorrer uno de los cascos antiguos con más encanto de España, visita alguna de las bodegas con más renombre del territorio español y disfruta de la gastronomía típica de la región.

La calle del Laurel, conocida popularmente como la Calle Laurel, es una de las calles más importantes y transitadas del casco antiguo de Logroño, ganando gran fama por ser uno de los enclaves más típicos para el tapeo en la ciudad. Esta calle se encuentra en pleno centro histórico de Logroño, cerca de la Concatedral de Santa María, y, contando con una longitud aproximada de unos 200 metros, todos llenos de lugares para deleitarse con la rica gastronomía riojana, y, con los clásicos vinos de la región.
A lo largo de esta calle hay más de 50 bares y restaurantes que ofrecen tapas y pinchos, siendo una de las calles referentes de España para el tapeo, como la calle de San Segundo en Ávila, la calle Cerón en Jaén, o, las distintas calles del barrio Húmedo en León. Las tapas más típicas que probar en esta calle son las patatas bravas, los pinchos morunos, las setas y champiñones, los embuchados, las orejas de cerdo, las pochas…, todas ellas acompañadas de un buen Rioja.

La concatedral de Santa María de la Redonda, llamada también catedral de la Redonda, es el principal templo religioso que ver en Logroño. Se trata de una imponente construcción de estilo renacentista que se edificó durante el Siglo XV. Su llamativa fachada principal es de estilo barroco, correspondiendo a una remodelación posterior, la cuál afectó también a otras partes del templo, como las dos torres.
Se trata de un templo de tres plantas, contando con un gran deambulatorio. Este tipo de construcciones interiores es muy habitual en las iglesias y templos religiosos por los que pasa el Camino de Santiago Francés, ofreciendo a los peregrinos un amplio espacio para caminar por el interior. Dentro de esta construcción se puede encontrar el sepulcro del general Espartero, así como una magnífica Cruxifixión, conocida como El calvario de La Rioja, atribuida a Miguel Ángel. Esta obra está situada tras el Retablo Mayor de la concatedral.
Otras obras de arte que pueden disfrutar dentro de la Concatedral de Logroño son las Tablas flamencas del artista belga Gillis Congnet que datan del Siglo XVI.

El enoturismo, también llamado turismo enológico, es uno de los principales reclamos de La Rioja, y, una de las actividades obligatorias que hacer en Logroño. La visita a una de las múltiples bodegas y viñedos que pueden encontrarse en Logroño y los alrededores es vital para conocer la importancia del Rioja, un vino con una Denominación de origen calificada de España.
La producción tradicional del vino con denominación de origen Rioja consta de siete variedades autorizadas, con cuatro variedades tintas y tres blancas. Las variedades tintas son Tempranillo, Garnacha tinta, Mazuelo y Graciano, mientras que, las variedades blancas son Viura, Malvasía y Garnacha blanca. Como vemos, se producen variedades de Rioja blancas, no obstante, la producción es mayoritariamente de vino tinto, más de un 80%, y, más concretamente Tempranillo.
A lo largo de Logroño se puede realizar una cata de vinos con visita a diferentes bodegas, siendo las más recomendadas e importantes las Bodegas Franco Españolas, las bodegas Marqués de Murrieta, las bodegas Campo Viejo, las bodegas Viña Real, o, las bodegas Vina Ijalba. Cualquiera de estas bodegas ofrece una interesante visita guiada que ampliará el conocimiento sobre uno de los tesoros más reconocibles de esta Comunidad Autónoma.

El palacio de Espartero, situado en la plaza de San Agustín, es uno de los edificios más emblemáticos de Logroño, y, sede del Museo de la Rioja. Este edificio barroco del siglo XVIII recibe este nombre por ser el lugar en el que vivió durante muchos años el famoso general Espartero tras retirarse de la política. Dentro del conjunto barroco, destaca sobremanera la portada, con una rica ornamentación.
En cuanto a la vista al Museo de la Rioja, la colección sigue una línea histórica que se divide en varias salas, con objetos y obras de arte que abarcan desde la prehistoria hasta el arte contemporáneo. Dentro de la colección vale la pena detenerse en las interesantes pinturas y esculturas de la Edad Media, con una colección de tallas policromadas de gran valor histórico.

Además de los rincones antes mencionados, existen multitud de otros lugares que ver y recorrer dentro de la ciudad de Logroño y sus alrededores. Algunos ejemplos son: