Bolonia ha sido una de nuestras grandes sorpresas descubriendo Italia. La capital de Emilia-Romaña, sede de la universidad más antigua de Europa y la ciudad con más kilómetros de soportales del continente nos parece el destino perfecto para un fin de semana en el país de la bota.
La llaman la Dotta (la sabia, por su universidad), la Rossa (la roja, por el color de sus edificios) y la Grassa (la gorda, por su cocina), y te recibe con un montón de planes turísticos y no tan turísticos para disfrutar de tu escapada.
¿Qué no puedes perderte en tu visita a Bolonia? ¿Qué ver y qué hacer en un fin de semana en la ciudad? A continuación selecciono 10 planes imprescindibles: visitas turísticas imperdibles, planes típicos para disfrutar la gastronomía local y varias alternativas para que disfrutes de una escapada ideal a Bolonia.
– Si llegas al aeropuerto Guglielmo Marconi no te pierdas este artículo sobre cómo ir hasta Bolonia.
– Si quieres hacer un tour durante tu visita te recomendamos echar un ojo a los mejor valorados aquí.
– Te recomendamos especialmente el free tour para conocer el casco antiguo y descubrir datos interesantísimos sobre la ciudad.
– Si ya eres fan como nosotros de los free tours y buscas algo más especial, el tour en bicicleta por Bolonia con guía en castellano te encantará. Puedes reservarlo aquí.
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La Plaza Mayor es el epicentro de Bolonia y está llena de vida. Si te colocas en el centro y das una vuelta sobre ti mismo, verás que no hay un edificio que no llame tu atención: el Palazzo dAccursio (actual ayuntamiento), el Palazzo del Podestá (en sus bajos encontraréis la oficina de turismo de Bolonia), el Palazzo dei Banchi y la basílica de San Petronio. Y cómo no, presidiéndolo todo, la Fuente de Nettuno, uno de los iconos de la ciudad.
Los amantes de la arquitectura tienen para un buen rato en esta plaza, pero sin ir más lejos, sentarse a disfrutar observando la vida boloñesa pasar me encanta.

En la calle Percherie Vecchie y aledaños, te encontrarás mercados cubiertos, al aire libre, salumerías, tiendas… y a nosotros nos han conquistado. Hay puestos de frutas, verduras, pescadería, carnicería, charcutería… pero también bares y tiendas gourmet, así como opciones gastro a cubierto pensadas para el turista. El ambiente de estas calles nos encanta y no deberías perdértelo.


No necesitarás más de cinco minutos en Bolonia para darte cuenta de lo integrada que está la bici en la vida de los boloñeses. Y no es para menos: esta ciudad se nos antoja perfecta para recorrerla sobre ruedas.
Como ya sabéis, somos muy fans de los free tours para una primera impresión de la ciudad, donde comenzar a ubicarnos y además conocer un montón de datos interesantísimos, y en Bolonia no iba a ser menos. Pero aquí hemos querido ir algo más lejos y no podemos dejar de recomendaros hacer un tour en bici. Si la idea os parece tan guay como a nosotros, podéis reservarlo aquí. ¿Qué os ha gustado eso de moveros en bici por Bolonia pero queréis hacerlo por libre? ¡No hay problema! En Bolonia hay muchas alternativas para que podáis alquilarlas para todo el día. Os recomiendo Bike Rental Bologna (via Santa Margherita, 1).
¡Ay, la gastronomía boloñesa! Por algo llaman a la ciudad “la grassa” (“la gorda” en español), y es que es una delicia para chuparse los dedos: tagliatelle, tortellini, lasagne, piadinas ¿Alguien da más?

Uno de los planes más típicos de Bolonia es comprar en las salumerías (encurtidos, quesos, embutidos e infinidad de tipos de panes) y comerlo en las tascas con un vinito de la zona.
Como donde fueres, haz lo que vieres… Os recomiendo acercaros a Osteria del Sole (Vicolo Ranocchi, 1), un local emblemático del siglo XV donde os servirán vinos de la región de Romaña que podéis acompañar con vuestra compra. Nosotros compramos mortadela de Bolonia, pancetta y olivi nero en los puestos de alrededor y nos hicimos unas piadinas.
Otro de los iconos de Bolonia son, sin duda, sus torres. ¡En la Edad Media hubo más de 100! A día de hoy han desaparecido la mayoría, pero aún quedan algunas en la ciudad y es inevitable: llamarán tu atención.
Las más famosas son la torre Degli Asinelli y la torre Garisenda, y si te animas a subir a lo alto de la primera, podrás entender por qué llaman a Bolonia “la roja”. Son casi 500 escalones, pero oye… ya sabéis lo que nos gusta ver la ciudad desde las alturas.
Antes de que te des cuenta ya habrás caminado bajo los soportales del centro histórico; ¡normal! Son más de 40km de pórticos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
¿Por qué? Los soportales nacieron en la Edad Media para que los edificios pudieran crecer sin ocupar la calzada. A partir de 1288 ningún nuevo edificio de Bolonia se podía construir sin soportal.

Estás en la ciudad con la Universidad más antigua de Europa… ¡Tienes que acercarte a visitarla!
Una de las cosas que más nos gusta hacer en cualquier ciudad, y que en Italia se multiplica, es perdernos por sus calles. Siempre hemos pensado que es la mejor forma de conocer una ciudad y descubrir sus rincones, y en Bolonia no iba a ser distinto: tiendas de lujo o vintage, cafés con encanto, caos y belleza…

Si buscáis esta pequeña ventana, podréis observar -aunque seco durante nuestra visita- un pequeño tramo de los canales que durante un tiempo y aún estando a más de 200km del mar, rivalizaron a la ciudad con Venecia. Todos los canales de Bolonia excepto este pequeño tramo que queda visible, fueron cubiertos a lo largo de los siglos XIX y XX. Si quieres saber más sobre esto, te recomiendo una visita guiada por el canal, puedes reservarla aquí.
Si estás buscando dónde pasar tus días en Bolonia, aquí van algunas recomendaciones de hoteles en el centro donde seguro no vas a fallar: