
La trascendencia de tres lágrimas
Sinopsis
Tras finalizar sus estudios de historia y economía al borde de la treintena, Jerome decide someterse a un tratamiento de hipnosis regresiva con un prestigioso psiquiatra. Durante esas sesiones revive recuerdos de vidas anteriores a la actual que le revelan secretos de su propia esencia. Al traer esas vivencias de nuevo a su conciencia actual, puede controlar una incomprensible ira que sentía y solucionar otras afecciones. Sin embargo, pronto descubre que no solo se ha llevado recuerdos de esas regresiones, sino que también posee ciertas habilidades mentales poco corrientes en los seres humanos.
Al experimentar eso, se pregunta algo que guiará sus pasos. ¿Por qué todos los súper héroes acaban siempre descubriendo a un súper villano contra el que luchar en lugar de ocuparse de los problemas reales de la humanidad? ¿Por qué no se ha contado todavía la historia de alguien que ponga al mundo en su sitio?
Así pues, a pesar de seguir siendo un simple mortal, tomará un camino que, quizás, no demasiadas personas tomarían.
Novela con un gran contenido social que se mezcla perfectamente con una trama adictiva.
Lo que os traigo es un libro distinto. No había leído nada parecido ni por asomo, y eso es algo que desde ya hay que felicitar a su autor. Pero os pongo en situación.
Jerome Nin es un historiador y economista catalán de casi treinta años. Es una persona normal, pero que decide someterse a un tratamiento de hipnosis regresiva; necesita apaciguar su mente. En esas regresiones a vidas pasadas descubre el porque de diversas características de su carácter: esa rebeldía ante la autoridad, ese odio hacia nada y hacia todo que tiene, su inconformismo social, su anhelo de crear un mundo mejor...
Pero no solo consiguió resolver eso gracias a sus vidas pasadas, sino que, además, se trajo de ellas un poder tan poco común como valioso: conocimiento del azar y control de la mente. A medida que Jerome lo comprende, es capaz de pasar de simplemente leer mentes a poder implantarle rutinas de conducta, pasando a ser un verdadero profesor Xavier.
Con estos poderes Jerome se encuentra en una encrucijada. ¿Puede reunir el suficiente dinero como para alterar el orden establecido? ¿Tiene el poder suficiente para crear un mundo mejor para todos los seres vivos, más justo, y salvarlo de la humanidad?¿Puede cambiar el mundo el solo?
A partir de este momento, Jerome se propone ser ese revolucionario que el planeta necesita para salvarse. Pero rápidamente se da cuenta que necesita más dinero, y Jerome, junto a su equipo - Tristán, un antiguo revolucionario sudamericano, y Laila. una joven periodista- debe pasar a la acción: atacar a las grandes fortunas de España y del mundo, tanto privadas como multinacionales. Gracias a esto en Cataluña funda propia organización, Nuevo Orden, encargada de intentar eliminar la bochornosa Isla de plástico en el océano Pacífico, llevar el agua a todos lados, darle prioridad a las energías renovables, etc. Y esto, junto a sus nuevos amigos y socios y con su entusiasta ansia de reformar el mundo, le creará muchos enemigos, algunos extremadamente poderosos, que lo quieren ver a tres metros bajo el suelo. ¿Será capaz de conseguirlo?
Es un libro que durante toda la lectura incita a plantearse si el fin justifica los medios, aunque ese fin sea salvar el planeta y la especie humana. ¿Es lícito cortarle dedos a alguien que ha montado un imperio de la nada y exigirle la mitad de su fortuna tras cortar los meñiques de toda su familia aunque sea para poder crear una fundación para salvar el mundo? ¿Está bien sacar de las calles a todos los criminales para meterlos, sin que nadie lo sepa, en una isla deshabitada perdida en el Atlántico solamente recibiendo unas semillas y pienso de perro?
Cada persona lo verá de una manera distinta, por lo que se puede generar un debate sumamente interesante. Esto le da una riqueza a la novela incalculable.
Además, se aleja de los libros con un superhéroe que quiere cambiar el mundo porque sí. Aquí hay una razón, o mejor dicho, cientos, haciendo gala esta novela de un contenido social enorme, con temas actuales y de gran debate como el respeto por el planeta y los seres que lo habitan, la economía mundial, las grandes fortunas, los intereses económicos por encima de los sociales...
No son guerreros con superpoderes; son personas normales -salvo Jerome, aunque es tan mortal como los demás- que quieren aportar su granito, ya sean periodistas, activistas, científicos, inventores, etc, para que el mundo sea un lugar mejor para todos.
Oficinas de BP en Londres.
Fuente: http://manchesterhistory.net/architecture/2000/20canadasquare.html
El miedo hizo mella. No era ningún súper hombre. Si las cosas no salían como en sus sueños las balas le dolerían e incluso lo matarían. Si lo cogían le harían sufrir y no tenía claro si un tipo como él acabaría teniendo demasiados derechos.
En cuanto a los personajes, es curioso el rango de edad del protagonista. Se aleja totalmente de lo que abunda en el mercado. De los protagonistas (Tristán, Laila y Jerome), solo el último tiene una evolución completa. El resto de personajes importantes cumplen su papel, pero no se salen de la línea establecida desde inicio. Incluso la traición se ve en la distancia.
Pero Jerome es otro tipo de personaje. Un personaje que empieza siendo un inocente idealista hasta llegar a ser un manipulador y asesino casi sádico, camino que cambia para tomar una vertiente diferente -que no necesariamente debe ir hacia el bien, ojo-. Su evolución, salvo que se mire todo con lupa, es difícil de suponer.
A lo largo de toda la narración aparecerán en escena grandes fortunas como Ortega y la compañía BP; fundaciones preocupadas con el planeta como Algalita, personajes como Julian Assange, además de numerosos personajes ficticios, cada uno con su función. El lector, en función de sus convicciones y creencias, se identificará más o menos con unos personajes o unos ideales.
En esta novela solo ocurre la trama principal de Jerome, sino que también se encuentran la de los detectives de EEUU y España, los enemigos de Nueva Orden, o escenas en las que el protagonista principal no hace acto de presencia. En cuanto al final, creo que no va a dejar indiferente a nadie: o gustará o no, pero alguna reacción provocará.
El libro consta de 18 capítulos, todos narrados en tercera persona omnisciente. En cada capítulo puede haber más de una historia, separada de la principal mediante un espacio grande. El autor, entre capítulo y capítulo, nos regala un texto que mezcla ficción con realidad más que interesantes.
Si bien el motor de agua no existe, sí que existe es el motor de hidrógeno. El extremeño Arturo Estévez Varela inventó un motor de agua, detalle ámpliamente conocido por la sociedad, y cedió su patente al Estado español. La gente empezó a creer en conspiraciones al ver que el Estado no invertía en algo que era revolucionario y bueno para todos. ¿Pero cuál es la realidad?
La realidad es que lo que el señor Estévez Varela vendía como motor de agua era un motor de hidrógeno que necesitaba agua y boro para generar, mediante reacción química. el hidrógeno que se utiliza como combustible (él, muy pillo, omitió el detalle de que se necesitaba el boro). Para que os hagáis una idea, 100 g de boro amorfo son 424,00 € (92,1 % de pureza; cuanto menos pureza, menor rendimiento y más se necesita comprar). Y si para generar estequiométricamente 4 kg de hidrógeno (más o menos lo que se consume a los 100 km) se necesitan 14,41 kg de boro puro, pues ya veis lo barato que resulta ser el sistema (con mis números, 66339,2 €/ 100 km, aplicando la pureza ya). El Estado simplemente hizo números y bueno, vio que era completa y absolutamente inviable.
Para más información sobre los motores de agua, hidrógeno y variantes actuales, algo sumamente interesante, os dejo este enlace.
Eso sí, el precio que dice cuando aplica los valores más bajos no son 4800 €, sino 18240 €. Han multiplicado 1,6 € / g por 3 kg, pero se han confundido y han multiplicado el precio del boro por los kg de hidrógeno (3 kg) en vez de los de boro (11,4 kg). De ahi que salga 4800 y no 18240.
Y ya no solo eso. Supongamos que el motor de agua es posible. Estamos irremediablemente encaminados hacia una sequía mundial. ¿De verdad vamos a gastar agua, cada vez más escasa, en mover los coches? Dejo esta idea al aire.