Fue una casualidad que no desaproveché el encontrarme una tela de araña iluminada por el sol en el ángulo de una ventana de un hotel. Cuando observé la foto con detenimiento me admiró una vez más las maravillas que puede llegar a crear la Naturaleza. Me gustó mucho esta foto y por ello hoy os la traigo al blog. La verdad es que nunca me había parado a pensar en las telas de araña y como consecuencia de esta foto me puse a curiosear por Internet y obtuve los datos que podéis ver en este post.
La seda de araña es 5 veces más resistente que el acero y 30 veces más elástica que el nailon. Se compone de proteínas (aporta la fuerza) y agua (la tensión superficial pone la elasticidad).
Los hilos de los gusanos de seda (que se emplean en la industria textil) son diez veces más gruesos que los hilos típicos de una araña de jardín (de 0,003 mm de diámetro), sin embargo son la mitad de resistentes.
Se ha sugerido que una hebra de seda de araña del diámetro de un lápiz podría detener un Boeing 747 en vuelo. Pero bien es cierto, que conseguir una tela de araña de tal grosor sería casi imposible, porque necesitaríamos casi 100.000 millones de arañas tejiendo a la vez, además es muy complicado criarlas en cautividad porque suelen comerse las unas a las otras.
Entonces ... ¿por qué no usamos la asombrosa seda de la araña para fabricar paracaídas, chalecos antibalas y tendones artificiales? La respuesta es que, a diferencia de los gusanos de seda, las arañas son muy difíciles de criar en cautividad (y además suelen comerse entre ellas), de modo que habrá que esperar a que la ingeniería genética copie esta estructura natural y la pueda generar sintéticamente.