Algunos comparan esta película con "Pretty Woman", pero nada tienen que ver. La sirvienta no es una mujer que se deje comprar así como así, y sus deseos no son el lujo y el relumbrón, sino la capacidad de decidir y la independencia, y no se trata un mundo de fantasía sino una India que se mueve entre la tradición y el futuro, y de dos personas que se encuentran a pesar de que todo los separa. Ratna, la protagonista, es encantadora, con su tranquila dignidad, y su señor, Ashwin está muy logrado como un hombre sensible pero un poco perdido en su vida. La química entre ambos es poderosa, en los gestos pequeños, las miradas, e incluso en el espacio entre ellos cuando no se tocan. Merece la pena ver esta historia, con imponentes paisajes nocturnos de la populosa y enorme Bombay.