La final de Eurovisión ha sido de las más emocionantes hasta los últimos minutos. Cuando parecía que Australia o Rusia, las favoritas, iban a proclamarse ganadoras del festival, el televoto permitió que Ucrania se llevara el ansiado micrófono de cristal con un total de 534 puntos. Barei, una de nuestras mejores representantes, quedó en el 22º puesto de un total de 26 países, con 77 puntos. Un resultado que empeora incluso al cosechado por Edurne el año pasado.

Y es que el mayor espectáculo musical del mundo es impredecible y tremendamente injusto. El problema no es el idioma, la escenografía o el vestuario, es el polémico sistema de votos por países. Hasta el jefe de la delegación española, Federico Llano, culpa del fracaso de Barei al sistema de puntuaciones al considerar que la candidatura merecía una mejor posición.
La noche comenzó cual pasarela de moda al estilo Victorias Secret, pero con banderas y vestidos hechos de papel confeccionados a mano. Tras el espectacular inicio, los maestros de la ceremonia dieron paso a las actuaciones de la noche. Entre los candidatos hubo un amplio y variado abanico de estilos musicales. La alemana, Jamie-Lee, fue la encargada de poner el punto más friki a Eurovisión con un estilismo de tipo japonés adornado con flores, lacitos y muñecos de peluche. No es de extrañar que el país germano repitiera última posición.

Si el polaco era el doble perfecto de Pablo Iglesias, la representante serbia parecía la cuñada de La Familia Addams. ¿Y qué me dices de Georgia? ¿Tú también le veías doble? Ruido y más ruido.

Quien sí tuvo mucha suerte fue Jamala, la representante ucraniana y ganadora del festival. Su canción, 1944 es una balada dedicada a los tártaros de Crimea que sufrieron deportaciones masivas durante el estalinismo. Se trata de una canción con mensaje, con una historia política, algo que normalmente está prohibido en Eurovisión pero que en esta ocasión han permitido.




Aun así, y pese al decepcionante e injusto resultado de España, nuestra representante española fue la participante más mencionada en Twitter durante la celebración de la final del festival. Barei, visiblemente afectada por el resultado obtenido, reconoce que es momento de interiorizar el mensaje de superación que desprende su Say Yay! y pide perdón a España. ¿Por qué? Su actuación fue de las mejores. ¿Hasta cuándo este sistema de votación injusto? Disfruta de su espectacular actuación: