Puede ser que esa luz fría que se movía entre los árboles con intermitencia, fuera la causa de que me quedara pálido de miedo. Saber que yo soy el último fue una gran responsabilidad. No logré resistir y competir con más habilidad. Ellos ahora podrán presumir su victoria en cada historia que se cuente, nosotros no seremos más que un tropiezo en su plan.
¿En verdad es mi final? No quiero terminar aquí, humillado como un pequeño juguete. Logramos tanto en este planeta, cosas como rehabilitar las plantas y el agua contaminados por milenios, detener guerras, visitar otras estrellas, estar a un parpadeo de entender la razón por la que la Verdad nos creo. Ella nos dejó aquí para crecer y, ahora entiendo que nosotros nunca tuvimos oportunidad en sus planes, los de afuera sí. Ellos portan su señal en su semejanza, es por eso que fue tan fácil someternos y acabar con nosotros.
No queda nada de lo que fuimos aquí. Y ahora cuando sé que me han encontrado, cuando esa luz está a corta distancia de mí, un último deseo quiero: que a ellos, los de afuera, los que se llaman humanos se les permita ver la verdad más allá de la Verdad.