Descubrimos este pueblecito de casualidad cuando buscábamos hotel para nuestro mini road trip de semana santa. Queríamos salir de Barcelona y pasar por la Costa Brava hasta llegar a Narbonne. No teníamos paradas obligatorias salvo los pueblos donde pararíamos para pasar la noche, así que buscando y buscando hoteles descubrimos este pueblecito con tanto encanto.
Enviamos un email a la Oficina de Turismo para pedir información sobre qué visitar y una vez llegados ahí, empezamos la ruta.
Comenzamos por la Tour de Barberousse, que no es más que los restos de un castillo del siglo XX. Las vistas son espectaculares, ya que se puede ver como el pueblo crece alrededor con una forma circular.

