El Bronx Zoo cuenta con el orgullo de ser, gracias a una superficie de 107 hectáreas, el zoo más grande del mundo. Cuenta con 4.000 animales pertenecientes a 650 especies distintas. Por sus instalaciones transcurre parte del curso del río Bronx.
Los terrenos en los que se asienta el zoo fueron vendidos por la universidad de Fordham a la ciudad de Nueva York por una cantidad ínfima, apenas 1.000$, con la condición de que en ellos se instalara un jardín y un centro para preservar especies naturales. Lo que en el fondo buscaba la Fordham University era crear un colchón natural que separara el campus del creciente centro urbano que poco iba aproximándose a sus instalaciones.
Si querés más información podés leer GUÍA DE NUEVA YORK.
En Noviembre de 1899 se inauguró el flamante Bronx Zoological Park, que ofrecía a sus visitantes la oportunidad de ver en hábitats recreados a 850 ejemplares de diversas especies. Tras su inauguración, varios de los edificios y monumentos añadidos posteriormente han sido catalogados como monumentos a proteger por las autoridades, como por ejemplo el Rainey Memorial Gate (obra de Paul Manship), la Rockefeller Fountain (donada en 1903 por William Rockefeller), los edificios de la Astor Cout (diseñados por los mismos arquitectos de la catedral St. John the Divine) y la Rocking Stone (una mole de granito de 30 toneladas que data de la Edad de Hielo).
La variedad de especies es tan grande que nos permitirá observar en sus espacios naturales a todo tipo de animales. Algunos de los entornos reproducidos son el de la sabana africana (con leones, jirafas, cebras y gacelas), las montañas etíopes (babuinos, geladas, cabras montesas, damanes y aves acuáticas procedentes de África), la galería de los osos (que incluye osos pardos y osos polares), la selva congolesa (okapis, gorilas, pitones, mandriles y marmotas enanas), el Himalaya (leopardos de las nieves, grullas de cuello blanco y pandas rojos) y la Asia más salvaje (tigres, elefantes asiáticos, rinocerontes indios y pavos reales).

Aparte de poder admirar la belleza de estas especies, es posible también realizar otras actividades complementarias como dar de comer a los pájaros, pasear a lomos de un camello, subirte al carrousel, vivir una experiencia 4-D con Dora la Exploradora, presenciar una sesión de entrenamiento de monos y ser testigo de cómo son alimentados los leones marinos.
Para finalizar, decir que lo mejor es visitar este zoo con los más pequeños de la casa, que disfrutarán de lo lindo observando a los animales mientras interactúan entre ellos. Para los padres hay disponibles varios restaurantes en los que poder tomar un tentempié a mitad de nuestro recorrido.
En su página web es posible ampliar información y datos: http://www.bronxzoo.com