Alguien podría suponer que la abstracción consiste en copiar formas observadas y colocarlas en un nuevo contexto; esto podría ser un punto de partida, pero lo más habitual es que la relación de la abstracción con la observación sea menos directa.
Las piezas musicales no suelen sonar como una cosa concreta, sino que existen por sí mismas, y la abstracción visual aspira evocar una experiencia equivalente. Por ejemplo, una sensación de equilibrio o desequilibrio, movimiento, peso, espacio, excitación o repulsión, que se consigue por el contraste y las capas de colores o materiales, la colocación y tamaño de las formas, el grosor de la pintura o la dirección de las pinceladas.
Para comenzar, necesitamos una idea o sentimiento o, mejor dicho, un impulso, que puede proceder de cualquier lugar: algo visto u oído, leído, sentido o soñado. La observación es invocada y empleada sin referencias a su fuente original. Los artistas explican que se empieza por poner un lavado de color o hacer una marca y, después, se responde a este primer elemento. Es parecido a un impulso, ¿demasiado estático o demasiado pesado? El trabajo avanza a partir de lo que ha surgido antes, de las pinceladas recién hechas o quizá a partir de un trabajo previo escaneado, impreso, recortado, montado de nuevo y pintado.
A veces los artistas se imponen reglas como por ejemplo, realizar una serie de acciones repetidas. El proceso puede compararse a realizar movimientos en un juego, añadiendo, ocultando o deshaciendo las decisiones previas. Concédete permiso para jugar. Con la práctica, adquirirás una sensibilidad reforzada hacia los movimientos correctos.
3 experiencias para crear una abstracción que debes conocer.

Hasta aquí nuestras 3 experiencias para crear una abstracción que debes conocer. Como siempre esperamos haberte enseñado algo nuevo. Nos encantará recibirte en nuestras clases de pintura en Madrid.