Me gusta reciclar, es cierto, lo confieso. Y es que reciclar es una tarea agradable y gratificante, por lo menos a mí me lo parece.
Cuando dices: "mira, qué mono ha quedado... Y si no fuera por mí, estaría en el contenedor"
Algunas de las cosas que con muy poco se puede obtener un fantástico resultado y que resultan de gran utilidad son los botes o botellas de cristal.
Te muestro algunos ejemplos,
Una botella de zumo, un par de metros de cuerda de algodón y unos trozos de servilleta es todo lo que necesitas para que obre el milagro.
En este ejemplo un tarro de paté, un trozo de papel de seda y cuerda. Sencillo, ¿a que sí?
Este ejemplo un poco más temático, una servilleta con motivos navideños y unas perlas con cuerda en uno y hilo de fieltro en el otro. Ambos para poner una vela en la decoración de la mesa.
Un bote de espárragos, cinta de arpillera, un botón, cuerda y unas perlas.
Para hacer éste necesitas cuerda que tendrás que pegar al principio y al final, un trozo de puntilla, unas flores y una perla. Un estilo muy chic
Y este creo que es mi favorito; está pintado con pintura chocolate y después de seca otra mano de beig crema, por supuesto con pinturas a la tiza que tan buen resultado dan.
Lo explica maravillosamente bien mi querida amiga Isabel en su blog, que te invito a visitar isabelvintage.
Llegados a este punto toca despedirse, espero que te haya gustado, también espero tus comentarios con todo el cariño del mundo, ya sabes que me hace mucha ilusión.