
Para quitar el pegamento de las etiquetas, puedes poner un poco de agua a hervir en un cazo. Cuando esté hirviendo, pon encima del vapor de agua la botella a la que quieras quitar la etiqueta, con cuidado de no quemarte. Poco a poco, el efecto del calor irá reblandeciendo el adhesivo que pega la etiqueta de tu botella, y está se irá desprendiendo poco a poco. Quizás, cuando la quites, te quedará algún resto de pegamento sobre el cristal, pero con un poco de agua y jabón se quitará.
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La mejor manera de pintar botellas de cristal es con pintura para pizarras. Existen de distintos colores además de negro, son mate y muy bonitos. Además se pueden utilizar para escribir frases con tiza.
¿Por qué debemos reciclar vidrio?
Para aprovecharlo al máximo
Desde Inforeciclaje nos señalan que el vidrio puede reciclarse de manera ilimitada sin perder calidad. En el caso de las botellas, tras someterlas a un proceso específico de limpieza, hay opción de recuperarlas completamente para un nuevo uso, evitando así tener que romper y fundir el vidrio.
El proceso de reciclaje de vidrio es menos costoso desde el punto de vista energético que el procedimiento que implicaría fabricarlo de cerro mezclando arena de sílice, caliza y carbonato de sodio a unos 1.500 ºC. ConsuMadrid nos indica que se ahorra un 23% de energía.
Como te hemos mencionado antes, el vidrio no es un material que se degrade con facilidad. De ahí que si no facilitamos su recogida selectiva, éste terminará en el basurero, y estaremos prolongando su presencia dentro del ecosistema del lugar.
Depositar el vidrio en el contenedor verde, también conocido como iglú, es poner en marcha una cadena que implica el tratamiento de este material en una planta de reciclaje. Si la ciudadanía colaboramos con este gesto, garantizamos su mantenimiento.
Estas son solo algunas razones para animarte a reciclar vidrio. ¡Da el paso!