Hay algo mágico en colgar un detalle bonito en la puerta, en una rama o en la ventana. Esos pequeños toques que cuelgan del techo o de una cuerda tienen la capacidad de transformar un rincón aburrido en algo especial sin necesidad de hacer grandes obras. Y lo mejor es que muchas veces con materiales que ya tienes en casa.
La razón por la que funcionan tan bien es simple: ocupan poco espacio pero dan mucha presencia. Si vives en un piso pequeño o simplemente no quieres llenar las superficies de cosas, colgarlos es la solución perfecta. Además, te permiten cambiarlos según la estación sin comprometer el resto de la decoración.
Te traemos un recorrido por diferentes manualidades que puedes hacer tú misma, desde coronas navideñas hasta árboles en miniatura, pasando por gnomos y esferas personalizadas. Todas ellas son proyectos al alcance de cualquiera, con materiales asequibles y pasos claros.
Descubre cómo convertir una simple cuerda en un detalle decorativo que funciona en cualquier rincón. Perfecto si prefieres las cosas sin complicaciones.

Aquí verás paso a paso cómo hacer unos renos juguetones que cuelgan de forma adorable. Un clásico navideño que los niños fliparán por hacer contigo.

Una corona bien hecha es sinónimo de elegancia. Te mostramos la forma más sencilla de hacerla, sin necesidad de ser una experta en manualidades.

Todo lo que necesitas saber para crear un arreglo que funcione tanto en la puerta como colgado en la pared. Versátil, bonito y relativamente rápido de hacer.

Transforma unas esferas básicas con trapillo de colores. El resultado son piezas texturizadas que cuelgan de maravilla del árbol o en cualquier espacio.

Aprovecha los restos de tela y relleno para hacer unos gnomos entrañables que cuelguen como amuletos navideños. Son tan monos que querrás hacer varios.

Si no tienes sitio para un árbol tradicional, esta idea es tu salvación. Un árbol en formato colgante, decorativo y que se adapta a cualquier pared.

Las esferas lisas son el lienzo perfecto para dejar volar tu imaginación. Pintura, papel, brillantina... todo vale para hacer cada una única.

Lo mejor de hacer estas decoraciones es que te permiten expresarte sin gastar una fortuna. Además, cada vez que las cuelgues recordarás el tiempo que invertiste en ellas, lo que las hace aún más especiales.